Andrés Román Martín, conductor de furgoneta
Las chicas son guerreras, Salamanca y otras charradas, Toros y taurinos Ya van 39 comentarios »A petición de los lectores, procedemos a publicar el artículo de Carmen Esteban publicado hoy en La Gaceta de Salamanca.
EL MOMENTO MÁS MALO JAMÁS CONTADO
Tomatóxica perdida, tengo por costumbre, cada vez que ese bicho sale a hombros, esperarle en la puerta grande a pie de costalero, expuesta a todo. A que más de un salido te toque el tras, vuele la cartera de acertado picotazo al bolso, te pisen los pies, recibas un codazo intercostal de un cachas o la policía te meta con la porra. Por experiencia, sé que ese momento para un hombre es tan paranormal, que, aunque te mire desde arriba, no te vea. No pasa nada: a la furgoneta se ha dicho, y allí me plante en primera fila mientras el torero era colocado a pulso en el asiento, con una maestría verdaderamente excepcional. Cerrado aquel vehículo como un cofre que guardara un tesoro fabuloso, los cristales ahumados, me lié a pegar con los nudillos en la ventanilla del copiloto y no le pegué un coscorrón con la cabeza de milagro. Allí, instalado, iba el sieso de Andrés, hermano del torero y mozo de espadas, un mediocre con peligro, que se negaba en rotundo a bajar siquiera un palmo del cristal para que yo siquiera pudiera rozar al ídolo. Sigue leyendo…

Faustino es de esos amigos con los que discuto fuerte y con frecuencia, pero nadie se mete. Todos se han dado cuenta de que el cariño que nos profesamos está en otra categoría y son “las cosas de estos dos”. Nadie como el “Power” para hacer noches inolvidables y llevar mis pantalones del chispeante recorriendo mundo. Arancha y yo somos viejas conocidas, aparcamos nuetras pueril rivalidad que tanto juego le daba a 
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