Comparaciones España-Silicon Valley

Los curris de Jim Henson

Víctor es una persona de sensibilidad especial, sabe acercarse con cuidado, decir las cosas y relajar o apretar según te note. Durante muchos años fue la persona de confianza de Puri Beltrán al otro lado de la pecera de la radio. Así es como le conocí.

Hace poco me pidió que le contestase algunas preguntas para un blog en el colabora, BasePYME. El viernes, Jorge Soto, gran amigo techie-latino, vino con su estudio de vídeo portátil a grabar a la oficina para su documental sobre startups, #StartupsUnedited.

En ambos casos, y en muchas conversaciones con gente del mundillo de aquí y de allí me preguntan qué diferencias hay entre Silicon Valley y España a la hora de emprender o qué haría falta en España para tener un ecosistema parecido.

Esto es lo que le dije a Víctor:

¿Qué le falta a España para tener su propio Silicon Valley?

Varios factores. El primero, dar un impulso a los emprendedores, pero de verdad. No vale con decir “crea tu propio empleo” o “hazte autónomo”. Lo que haría falta sería apostar y dar margen a gente que quiera montar algo, darles ayuda en forma de colchón económico y asesoramiento. Enseñar a ser ambiciosos con la ejecución de las ideas, pero no necesariamente codiciosos. Sería bonito que se crease una base y se pensase a medio o largo plazo. No sirve de nada crear viveros de oficinas que después se abandonan. Es algo más profundo, pero sí creo que hay talento, formación y creatividad. Ah, otra cosa, ser algo más soñadores. En España cuando alguien se confunde, cuando tropieza, siempre le dan la misma contestación: “Ah, te lo dije”.

Con Jorge vine a decir algo parecido, aunque matizado, que no tiene sentido crear algo suelto si no hay una red. No solo una red de conexiones, también una red como la del circo, un tejido que dé soporte, que sirva de ayuda.

Una de las cosas que más llaman la atención en Silicon Valley es la pregunta que te suelen hacer cuando contactas a alguien: “¿Cómo puedo ayudarte?”. Es decir, piensan en que echando una mano ambos saldrán ganando.

En España, y es muy probable que me confunda, tengo la sensación de que somos como los curris. Mucho trabajar, mucho poner piezas, para que después vengan los Fraggle, simpáticos y adorables, pero devoradores, a comerse las construcciones.

Los Curris por la ilustradora Aina Albi

Los Currris por Aina Albi

Dos años en Silicon Valley

Golden Gate, el puente de los sueñosVine con miedo, pero yo no lo sabía. En realidad, llegué en uno de mis momentos ma? bajos, pero tampoco lo sabía. Y pasé un verano horrible, pero no me di cuenta hasta tiempo después. A veces, los humanos tenemos una fuerza interior sorprendente. No hay que perder la fe.

Dos años después de llegar aquí me he dado cuenta de muchos detalles que al principio no percibí. Sí recuerdo lo que me dijo Jaime en la despedida, que haría grandes y buenos amigos y que mi vida sería nueva y distinta. Acertó. Aunque otras cosas no han cambiado. Siento que me estoy perdiendo momentos importantes, especialmente la vida de la peque Alexandra, momentos con mi abuela, mi tía Meda o personas con las que sé que no podré compartir el tiempo que me gustaría en un futuro próximo.

Es como si tuviera dos vidas y cuando voy y vengo encajan y hacen clack-clack, como si nada pasase.

A la vez siento que ser emigrante, en tiempos de WhatsApp y redes sociales, es menos duro que en otros tiempos. He descubierto que los amigos de verdad son perennes, y que aquí estos descubriendo personas maravillosas, que los compañeros de Estados Unidos merecen muchísimo la pena y nos apoyamos mutuamente.

Sigo teniendo temor a diluirme, a sentir que mi presencia desaparece, a ver que se pierde el impacto, o que no impacta la labor. Me obsesiona tener visibilidad, difusión. Las redes sociales se han convertido en un gran paliativo.

La nostalgia es mucha, pero bien llevaba. Dos años después no se ha perdido mi amor por un lugar en el que siento que se está transformando la forma en que vamos a vivir los próximos 10, 20, quizá 50 años…

Me siento muy afortunada por el apoyo que recibo desde EL PAíS, por la oportunidad de vivir esto. También, estoy muy agradecida a los que seguís cerca a pesar del tiempo y la distancia, a los que no me soltáis la mano esté donde esté.

Espero seguir un tiempo más por aquí. Gracias por estar ahí y devolverme la ilusión.

Latinas in Tech: Se buscan héroes. Razón aquí.

Genial imagen de Latinas in TechEn Silicon Valley hay pocas mujeres. También pocos latinos. No se percibe a primera vista. Si alguien va por la calle encontrará tantas mujeres como en cualquier otro lugar de Estados Unidos. Verá, eso sí, muchísimos latinos. El matiz se da cuando se entra en una oficina. Si nos referimos a Silicon Valley como la industria tecnológica de la Bahía de San Francisco, la cosa cambia. Apenas un 30% de la fuerza laboral está compuesta por mujeres. En la mayor parte de los casos no ocupan posiciones técnicas, sino relacionadas con Márketing, Comunicación, Legal, incluso, en algunos casos, Finanzas. Escasean en Ingeniería, pero entrar en estas empresas es ya un gran paso.

En el caso de los latinos la realidad es todavía más complicada. Son la minoría más numerosa de California. Pronto serán mayoría en este estado. El contraste laboral es brutal. Ocupan cocinas, obras y cualquier oficio relacionado con la limpieza en muchísimos casos. El reto que han asumido es que las próximas generaciones los superen, que los hijos puedan formarse y aprovechar las oportunidades que los padres no tuvieron. Ser potencia laboral basada en su capacidad intelectual y no en el trabajo físico.

Latinas in Tech tienen un papel importante para dar visibilidad y apoyo a las mujeres latinas que trabajan en tecnología. Gretel Perera, una excelente comunicadora, sagaz, profesional y enérgica, comenzó impulsado un pequeño encuentro con mujeres de origen latino y brasileño. Junto a Rocío Medina, han hecho de un encuentro menor, un grupo clave para el futuro de muchas mujeres. El inglés se ha convertido en vehículo de comunicación, no por esnobismo, sino por ser prácticas. Ni todas hablamos portugués, ni todas hablamos español.

Lejos del derrotismo o el “pobrecita de mi”, las conversaciones giran en torno a oportunidades de negocio, superación, formación o experiencias que pueden servir de ayuda al resto. Consejos, recomendaciones y ofertas de trabajo son una constante en el grupo de Facebook. Gracias a Margarita Rojas ya tenemos página web, de Weebly, en cuyas oficinas hicimos la última edición. Rozamos las 500.

Dando la matraca

Esta semana me invitaron a contar mi experiencia como periodista en Silicon Valley, qué me había traído aquí y qué quería. Quiero, sobre todo, contar sus historias. Lo dije allí y lo repito aquí: Me obsesiona dar con los héroes de esta nueva generación, con los latinos que están cambiando su mundo, nuestro mundo, en uno de los lugares más competitivos. Busco héroes, heroínas, ejemplos, luchadores. Se puede.

Pd.: Gracias, Almu, por venir y darme apoyo.

Ppd.: Gina, genial intervención.

Licenciarse jugando al fútbol

Nunca pensó en terminar en la jungla de Wall Street, con traje, corbata, carreras por las calles y un café humeante en la mano cada mañana. Hace siete años la vida de Álvaro Torrecilla (Madrid, 1989) dio un vuelco. Con su MBA en el bolsillo no tiene intención de volver a España. A diferencia de la mayoría de los han estudiado en EEUU no tiene deuda con la universidad, su habilidad con el balón le abrió las puertas a una beca como estudiante. Después trabajó en Naciones Unidas durante 18 meses. “Con 18 años comencé a verlo muy oscuro, me parecía imposible combinar el deporte y los estudios”, explica. Entró a formar parte de las categorías inferiores del Real Madrid con 11 años, era media punta. Ahora mata el gusanillo en el “Liberia”, un equipo de aficionados españoles que lleva 30 años en las ligas de barrio.

A través de un familiar supo de las becas deportivas y escribió a varias universidades. La Universidad de Misuri le aceptó, tres años después fichó por Iona en Nueva York, donde hizo el máster. “La vida de estudiante aquí está hecha para disfrutar, para vivirlo con intensidad, pero no habría podido permitírmelo, un año, con manutención y residencia sale por más de 50.000 euros,” explica.

Con la intención de que más jugadores repitan su experiencia se unió a Alberto Baratas (Madrid, 1990) con quien había jugado en las categorías inferiores. Tras estudiar Administración y Dirección de empresas en ICADE montó una empresa de márketing en Internet. “Supe que no tenía posibilidades como profesional, pero seguí como ojeador”, explica. Junto formaron MIC Athletics, dedicada a hacer de intermediaria entre centros de estudios y jugadores.

Las dos eurocopas y el mundial de Sudáfrica despertaron el interés inicial. El éxito de Guillermo León, de Delaware, al que en 2013 declararon ‘rookie’ (novato) del año, les ha abierto las puertas de más universidades. En general, buscan delanteros y porteros. “Es un fútbol más físico que el europeo, tienen corpulencia pero les falta técnica y movilidad. En España no solo encuentran creatividad, sino también buenos porteros, una demarcación que les cuesta formar. Siguen las Premier y la Liga, así que saben quiénes son De Gea, Valdés y Casillas”, subraya Baratas.

El paso a la MLS (el equivalente a Primera División) es lo más complicado. “Solo permiten cuatro extranjeros por equipo. Tienes que ser un megacrac para ser profesional”.
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