Taurocaspa y carteles

Tanto Serafín Marín como Paco March denuncian la taurocaspa. ¡Bien hecho! El lu nes no pude ir a la presentación de los carteles para la prensa. Estaba enfracasda en mis tecno-labores. Me llamaron la atención los comentarios pidiendo una presentación de San Isidro para todos. Entiendo que, por definición, una rueda de prensa es para los medios acreditados que cubren la información taurina o incluso generalistas que, ante un hecho de este interés, acuden. También creo que si de verdad quieren hacer creer a alguien que la unión de tres empresarios, que en realidad es un fichaje con un sueldo como consejeros de Simón Casas y Toño Matilla, era para poner a la fiesta en el sitio que corresponde la primera feria que organizan tendría que tener un marco de presentación acorde.

En los últimos tres años he ido a varios museos con motivo de presentaciones, pero ninguna era taurina. Las comparaciones son odiosas. Así, que me venga a la cabeza tengo un par de ejemplos. La semana pasada rechacé una invitación de Nintendo para un pase privado por el Museo del Louvre con su director como guía para contestar dudas y exponer las novedades. He acudido, por ejemplo, a una fiesta privada en el Thyssen porque Samsung sacaba una tele ultra pija. Si los toros están en cultura, ¿por qué renunciar esto? Ya tiene delito que las empresas de cacharrería se den cuenta de que así ganan cierto halo y los taurinos sigan en su cueva.

Todo esto resulta menos lógico todavía si se tiene en cuenta que a finales de temporada Taurodelta organizó una jornada de gran interés en el Wellington. Entonces, tenían que hacer méritos para revalidar la plaza, escuchar al cliente. Lo que tendría que ser un método de trabajo constante resultó ser solo un guiño, una anécdota.

Me apena porque la forma, los modos y el realce de la feria deben empezar por detalles como ese.

Toros: solo no puedes, con amigos, sí

Esto no significa el cierre de mi tauroblog personal, pero ya no tendrá el mismo sentido. Ahí quedan mis posts de estos años. En todos dejé un poquito de mí. Procuro hacerlo en cada una de mis labores, pero más aún si hablamos de toros.

Desde este miércoles comparto blog con Antonio Lorca, Quino Petit y Paz Domingo. En EL PAíS tenemos un blog de toros. Se llama primer aviso, declaración de intenciones en el mismo título. Creo que esta temporada nos lo vamos a pasar bien y vamos a poder contar impresiones, novedades y crónicas con más frecuencia y puntos de vista.

Y ya que estamos, hemos revitalizado el Twitter de Toros de EL PAíS. ¿Nos sigues?

Adiós a Antoñete

Se sabía que estaba enfermo pero nadie quería pensar que tanto. En la tarde del sábado murió Antonio Chenel ‘Antoñete’, mito torero, clásico entre los clásicos y al mismo tiempo, renovador.

Adiós al aroma del mejor toreo

Antoñete, humano y generoso. Así le recuerdan sus amigos y compañeros

Chenel, un mago

Mi primera página web fue un tributo al torero de mi abuelo.

Me quedé sin página, sin abuelo y sin torero. Vuestro recuerdo y enseñanzas serán indelebles.

Simón Casas mueve ficha

Ya sabéis que por aquí, mi blog personal, no suelo hablar de toros. Esto es un espacio más, bueno, más de mis cosas. Los toros, no lo dudéis, forman parte de mi vida. Estamos en una encrucijada, en un cubo de Rubik difícil de resolver.

Por eso me tomo la libertad de enlazar a mi post sobre la presentación de Simón Casas en el Wellington. Hubo más lírica que prosa, más corazón que cabeza. Yo quería de lo segundo, pero, dadas las circunstancias, habrá que conquistar lo primero para que funcione la segunda. No es por la filosofía, es por la Historia.

Vuelve José Tomás

Me veo en peregrinación. Comenzaron ya las peticiones de entradas para el 23 de julio en Valencia. ¿Alguien me ve cara de taquilla? Como si yo fuera la empresa, o el apoderado.

De alguna manera, me alegra y me apena. No por la vuelta de José Tomás, que es la mejor noticia taurina que podría darse, sino porque me encanta que a la gente le interesen los toros, pero deja en evidencia la situación de la fiesta y la dimensión del torero cuando solo se interesan con él.

Antonio Lorca desgrana algunas de las claves e incógnitas de la vuelta del mito viviente.

¿Tienen futuro los toros?

JuanMi Sánchez Vigil es uno de mis talismanes. Siempre con la brújula a punto para marcar el rumbo.

En su blog taurino-fotográfico-cultural ha publicado cuatro preguntas:

Aunque la última parezca triste, no lo estoy. Solo intento ser realista.

¿Tienen cabida los toros en el mundo virtual presente y futuro?
Ojalá. Nos estamos jugando mucho pero nos damos cuenta tarde. Hay algo que nunca lograré entender: el alma cainita de los taurinos. En cuanto sale alguien con una propuesta, o trata de unir a todos, siempre hay alguien que por detrás, insiste en emponzoñar: “Algún interés tendrá”. Y se desmorona cualquier atisbo de unión como un castillo de naipes.

Dedicado a todos los que me preguntan “¿por qué te gustan tanto los toros?”. Ni yo lo sé. No está la cosa para aficionarse.

Hung Ry, noodles como nunca antes has probado

Sandro, otro de los anfitriones fetén del viaje a NYC, me dijo que lo peor que te puede pasar es que un restaurante que te gusta salta en el NYT. Olvídate de ir cuando te parezca. Incluso de hacer reservas para la misma semana. A medida que aumenta la fama lo hacen los precios.
Algo parecido me contó Bob con un bar de Chinatown, como es obvio, no se refiere al del pescado flotante y la calificación sanitaria de B.

En todo el viaje ha sido muy difícil repetir visita a un restaurante, pero uno sí mereció tal honor. Hung Ry, en Bond Street 55, entre el SoHo y el Village, une espectáculo (sin querer serlo), buen ambiente y una comida de lo más interesante. Lo sorprendente es que, además de tener grandes críticas de blogs y sitios de comida, aparece destacado en el WSJ y el NYT.

Esto va a ser como cuando comenzó Belmonte y le preguntaron por él a El Guerra: “El que quiera verlo, que se dé prisa porque ese durará un suspiro”… Sobrevivió al toreo y cambió, para siempre, la historia de la Tauromaquia.

Es difícil tomar algo tan sabroso, natural y con una elaboración tan sorprendente. Hasta te preguntan si prefieres los noodles (fideos) finitos o anchos, y después, se hacen con las manos.

Pd.: A los amigos os recomiendo ir el sábado y comer en la barra. Si sois muy amigos míos lo comprenderéis al instante. Si tenéis suerte conoceréis a Amadeus, un auténtico ciudadano del mundo.

Domingo Dominguín, un ser especial

Pasar una noche en las taquillas sirvió, entre otras muchas cosas, para charlar de buena mañana con Domingo Dominguín. Pocas semanas antes, al comienzo de la temporada, Carmen nos presentó.
Me alegra que el mundo del toro todavía tenga personajes de excepción como este líder natural.

Me temo que, a los dos, nos gusta demasiado darle a la húmeda. El texto es solo una pequeña parte de lo mucho que compartimos uno de los últimos días que abrían las terrazas en los aledaños de Las Ventas.

Que el tiempo no te cambie

Hace ya
de un tiempo a esta parte
tu notas que…
te están pasando cosas que antes no…
no te habían sucedido jamás
Sabes que
te estás haciendo grande y eso está bien
pero algo dentro tuyo has perdido y es…
dificil de buscar

Y el niño aquel,
que tú eras antes…
se fue, no está
y aunque eres el mismo…
ya no es igual, pareces distinto
debes buscarlo lo vas a encontrar…

¡No! ¡No! que el tiempo no te cambie…
¡No! ¡No! que el tiempo no te cambie…

Nunca habías patinado pero según te los compraron volviste con ellos puestos. De farola en farola, agarrándote a los coches si hacía falta. Desde el Pryca hasta casa. Todo fuera por evitar un vuelo sin motor. En los ruedos llegaron muchos, pero merecían la pena siempre.

Aprendiste la lección. Siempre repetías la enseñanza de Juan José: “Primero, el dominio de las suertes sin toro…”

Con los 17 cumplidos, rodeado de mocosos, te llamaban para salir a la vaca: “A ver, Javier, el de Valverde, que salga”. Y así se quedó el nombre. Tiene que ser bonito que a alguien se le conozca por su origen, que en cada paso lleve la denominación de origen y en cada tafallera barriendo el lomo del toro deje el número de la zapatilla en la arena.

En tiempos de ponedores, de novillero, te dio para un coche y alguna cosilla más. Todavía quedaba honor. Francia y Madrid se rindieron y comenzó la lucha, el dar la cara cada tarde y no perder el sitio. Abrasión, abrasión y abrasión. Sin perder las formas, en corto y por derecho. Sin perder fe en las convicciones propias.

Nosotros, tan listos los del 7, lo sabíamos. Un tentadero en La Quinta hizo que Facundo cogiese gusto por dibujar los lances de ese chaval tan belmontino. Fausto y Rosco se dieron cuenta en casa de Victoriano del Río; estaban invitados para ver al Juli y salieron hablando del novillerete que le acompañaba. Ahora toca colgar el traje de luces y comenzar a vestir el instinto de conservación cada mañana. Todo lo demás no hace falta contarlo. Es parte de la historia que termina y empieza al mismo tiempo.

No pude ir a Zaragoza, un acto contranatura me lo impidió. Una pena porque Suárez Guanes, nuestro gordi, estaba dispuesto a invitarme a ir con viaje en limusina incluido.

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