El satélite, la mejor opción para tener Internet en el ámbito rural

Con mi primer portátil, de 4 gigas de espacio (lo que llevan ahora de RAM), su procesador AMD y más de dos kilos de peso, me presentaba en el pueblo. Iba a casa de mi abuelo Julián (que le parecía todo bien con tal de que fuera a verle ¡y comiese!), desmontaba el teléfono, con el módem marcaba un número de Talavera, de la centralita que servía a la zona y me conectaba a 28800 bps, cuando había suerte, claro. Otras veces tocaba ir a 14400. Creo que desde entonces no han cambiado mucho las cosas en cada casa. Sí es cierto que hay una zona promovida por la junta para conectarse en «el bar de los viejos».

La promesa de una mejora en el Internet  es una promesa que casi nunca se cumple. KA-SAT, un satélite de próximo lanzamiento, podría arreglar esta brecha entre la ciudad y el mundo rural. Si todo sale según los planes a finales del año que viene ofrecerán un kit por 39 euros al mes que dé conexión a la Red de 10 megas, televisión y llamadas fijas.

Por eso fui a Toulouse. :)

I gotta feeling (que es veinte veces mejor que una corazonada)

Mañana como con mi abuela María. Hace un montón que no nos vemos y vive al lado del periódico. No tiene perdón que frecuente su casa tan poquito. Dejé de ir con frecuencia cuando murió mi abuelo porque se me caía la casa encima al llegar a la salita de estar, girar la cabeza y no verle.

Peor fue para ella, obvio, pero me di cuenta después.

La cuestión es que siempre que salgo de viaje me gusta dedicar un rato a mi abuela y su casa, que es como si fuera mía, porque siempre que digo vamos a casa me refiero a la de ella.

Algunas de mis rarezas provienen de esa época, de comer bocadillos a mordisquitos, perderme Barrio Sésamo por esquivar perros abandonados o pedir a mi abuelo que me firmase la autorización para ir al Zoo, que fue mi primera excursión.

Mañana me hace lentejas. No es lo que más me gusta, pero ella las sabe hacer mejor que nadie. Para colmo, me guarda siempre un poco de «picantito» o una guindilla para que me sepa mejor.

Mi comida favorita son las carillas. Mi otro abuelo, Julián, las llamaba «muchachinos con chaleco». Cuando lo digo nadie sabe lo que son y me toca explicar que es una legumbre en forma de riñón, pequeña, muy fina, clara, poco harinosa, con una manchita negra en el centro.

carillas black eye peas

Cuando estuve en NYC descubrí que allí sí se conocen. Sobre todo entre los latinos. Lo denominan frijoles carita. En inglés se llaman «Black Eyed Peas» y están muy muy de moda. Mirad la que liaron con Oprah de testigo.

Yo tengo una feeling. ¡Al cuerno las corazonadas!