Amor constante

[Amor constante más allá de la muerte]

Cerrar podrá mis ojos la postrera
sombra que me llevare el blanco día,
y podrá desatar esta alma mía
hora a su afán ansioso lisonjera;

mas no de esotra parte en la ribera
dejará la memoria, en donde ardía:
nadar sabe mi llama la agua fría,
y perder el respeto a ley severa.

Alma a quien todo un dios prisión ha sido,
venas que humor a tanto fuego han dado,
medulas, que han gloriosamente ardido:

su cuerpo dejará, no su cuidado;
serán ceniza, mas tendrá sentido;
polvo serán, mas polvo enamorado.

Quevedo

Be my Valentine, o cómo vender cosas rojas

El sentido del espectáculo se tiene desde que se mide medio metro. Es quizá lo que más me llame de Estados Unidos, la capacidad de hacer de cada ocasión un hecho memorable, de crear ceremonias paganas en cada instante y de convertir en acontecimiento lo que para muchos son solo anécdotas.

Ya he vivido un Columbus Day, un Acción de Gracias, un Halloween y un Saint Patrick’s. Si todo va bien este verano estaré para la fiesta nacional del 4 de Julio (y una boda, que eso también va a molar). Solo me faltará la Navidad.

El sábado, en un paseo efímero por Nueva York, además de recibir los regalitos de Giovi por San Valentín (resulta que se hacen también regalos entre amigos), flipé bastante con cómo todos los comercios se mimetizaban para la ocasión.

En España llamábamos a San Valentín San Corte Inglés. Allí tendría que ser «mi Visa se tiñe de rojo por San Valentín». Ya me imagino el anuncio en televisión: Una tarjeta de crédito, con su carita sonriente, comienza a pasear por la ciudad y poco a poco, mengua hasta que se pone el sol y termina desangrada en algún restaurante con velitas.

Pd.: Confieso que me encantaron los pasteles de Rocco’s. Hasta Google se ha apuntado con un doodle.

La novia de papá, una realidad

Lo de mis padres es un milagro. Más de 30 años juntos y se llevan bien. Parece que hasta se quieren.
No sé si eso es una excepción o sigue pasando… (Desde luego, a mí no. Ya me lo decían, ya: «Rosita, que tú lo vas a tener muy difícil porque tu padre es muy bueno y, sólo por comparación, van a salir mal parados»).

La cuestión es que, a pesar de muchos que quieren mandar en su vida y en la de los demás, no es que hoy se puedan cometer errores, porque ninguna relación es un error, pero sí se puede volver a jugar a la ruleta del amor alguna vez más sin daños colaterales. Si así son las nuevas familias, ¡pues que vivan!

Paloma Bravo, ágil, audaz y de mirada vivaracha, pone el foco en lo más difícil: los hijos. Los propios, los de la pareja y los que llegan con naturalidad y sencillez. El encuentro digital de La novia de papá se convirtió, casi casi, en un consultorio sentimental.

Este jueves presenta el libro junto a Jacinto Corral y Mario Tascón. Será a las 20:30h en Café del libro (C/ Vergara, 10).

Actualización: La novia de papá tiene blog en EL PAÍS.