Fandango por una mariposa blanca
PTlife Nadie abrió la boca »Obra de Juan Herrera para recordar a Tonino Guerra.
Obra de Juan Herrera para recordar a Tonino Guerra.
Roma, la ciudad eterna, es un compendio de recuerdos y momentos. Al margen de nuestro espléndido guía, en la capital del Imperio (que no me refiero a Gran Vía) contamos con un cicerone sin igual: Santiago Arroyo Esteban. Para muchos, lo spagnolo volante. Para mí, Santi, el que se lamentaba a las puertas del Habana Batanga, el amigo de Manu, el bailarín entre pilares de madera y solos de Bunbury.
Santiago Arroyo Esteban, estudioso del arte, presenta Diálogo de la pintura de Lodovico Dolce el miércoles 3 de noviembre en la Biblioteca Histórica Marqués de Valdecilla. C/ Noviciado, 3.
¿Quién se niega a darle calor a un ser tan adorable?
Si algo me llama la atención de NYC es lo mucho que valoran la cultura y cómo se reconoce. Desde la Vieja Europa tenemos el tic de denostar este país, porque “no tienen Historia”. Es posible, la están construyendo. En cambio, valoran, pagan lo que haga falta y cuidan todo lo del pasado.
Han conseguido hacer que ir a un museo sea más “normal” que en España; hacen del museo un lugar de encuentro, un sitio en el que compartir eventos, momentos y conocimientos. Algo que en España se da rara vez. El Guggenheim de Bilbao y el Reina Sofia podrían ser las excepciones.
En mi anterior visita quedé sorprendida por “The Cloisters”, un edificio parecido a un claustro con muchísimas piezas de románico y gótico. Algunas de España, otras de Francia, Holanda, Bélgica y Alemania. Además del valor de lo expuesto, llama la atención el sentido didáctico de este edificio perteneciente al MET, pero situado cerquita del Bronx.
¿Qué cara pondrán algunos? David Hockney no sólo defiente el iPhone como herramienta creativa sino que lo defiende como el futuro del arte.
En mi opinión, se pasa de frenada, pero sí hace falta romper moldes y formatos para pasar a explorar.
Quería ir a ARCO, pero como no sea mañana por la tarde lo voy a tener difícil. Y todo el mundo me decía lo mismo: “Hay una Hello Kitty”.
Gracias a Tormento, intrépida reportera de Chiquiworld, tengo las imágenes de mi adorada muñeca felina.

Últimos comentarios