I love this game

Recuerdo el anuncio de Gatorade con Jordan. Like Mike, decían. También tengo grabados los pantaloncillos que llevaban los de basket en los 80. Me deslumbró el Joventut de Villacampa, pero seguí siendo del Barça, más aún con Aito.

Cuando mi equipo de Volley dejó de ser mixto, me pasé al baloncesto. En la primera temporada me ofrecieron dejar la liguilla infantil y federarme. Fue un paso importante. Jugaba de base, me divertía en el Lemuria.

Me alegra mucho el triunfo de la Selección Española de Baloncesto.
El día antes de mi cumple estuve en el mítico Madison Square Garden de NY, donde juegan los Nicks. Me acordé de Pat Ewing, cuyas zapatillas se vendían como churros.

Jugaban las chicas de la WNBA. Estuvimos apoyando a las Liberty de NY contra las Suns de Connecticut. Ganaron las nuestras.

Las Liberty en el Madison Square Garden from Rosa Jiménez Cano on Vimeo.

Fue de lo más divertido y emocionante. Creo que en eso sí que nos ganan, allí, hacen de cualquier acontecimiento deportivo un espectáculo único y digno de recordar. Por eso volvería. No paramos de animar en ataque y defensa, todo el tiempo. La mascota era traviesa y divertida.

La atención de un portero

No me refiero al de la Selección USA, ni a Donovan que es también de los buenos en el soccer, sino al portero del edificio que habito. Son varios, pero uno de ellos es filipino. Habla en inglés, comprende español y se lamenta por no haber estudiado más nuestro idioma en la escuela de su país.

Hoy, al volver a casa, me dijo que acababa de ver a Ricky Rubio en Central Park South. No entiende que, aún siendo quinto en lugar de tercero cómo vaticinaban, no tenga claro si quedarse o no en USA. Me lo dejó claro: «Es un privilegio tener ese puesto en el draft. Muchos ni lo soñarían. Aunque ahora no gane dinero, es una oportunidad».

Tiene razón, en la tierra de las oportunidades, el tren pasa, por supuesto, pero una vez. Quizá dos…