Café, sin más

Procuro no tomarlo, pero sé hacerlo muy bueno para las escasas visitas. Llevo más de un año viviendo sola. La cafetera ha sido el gadget del hogar que más me costó domar. Me van los que tienen pantallas. Se me resisten los clásicos: como la caldera. El robot de vapor que hace de plancha solo se entiende con Narcisa, los miércoles, durante algo más de una hora.

Mañana madrugo. Tengo tentaciones por engancharme. Lo evito. Una adicción más rozaría el límite. ¿Dónde termina el placer y comienza la dependencia? Creo que disfruto más del aroma y los efectos que del sabor en sí del café.

La chispa de la vida

Nos conocimos cuando tenía 14 años, en un verano en Londres. Pregunté: ¿a qué hora se come? Mítica respuesta: Cuando quieras.

Así terminé desayunando Coca-Cola Light. Desde entonces ha pasado el tiempo y he convertido la bebida en mi refugio.

Hoy tomé café. Craso error. No debí hacerlo. Volví a tener picos de hiperactividad. No me podía quedar en la silla.

Nota mental: socializar no significa estrictamente tomarse el café, socializar no significa estrictamente tomarse el café… (Repetir como un mantra y evitar volver a caer en la trampa).

Por la ruta del café en Costa Rica

Carla fue nuestra guía, lista, liantilla, bromista y con esa pronunciación extraña de la «r» tan típica en los ticos. Fuimos a conocer mejor cómo se hace el café. Desde grano, la recolección, el proceso de selección, el tostado y secado.

Grano de café recién cogido de la planta

Salimos casi casi, con un máster en la matería de la factoría Doka. Me impactaron las condiciones en que trabajan los curris de la plantación cuando toca recolectar. Se pegan un madrugón, cobran según los cestos que recogen; por supuesto, es un trabajo de temporada, y además, están expuestos a los alacranes y serpientes que sienten muy a gusto entre estos cultivos.

Si alguna vez vais por ahí, no hace falta que compreis café en el sitio. Es muy bueno, lo traje para regalos porque yo evito tomarlo, pero me costaba en el hotel lo mismo y no tenía que cargar con ello. También merece la pena probar los diferentes chocolates que hacen con el café.

En Costa Rica, cada vez se consume más café como el que nosotros consideramos ‘gourmet’, sin embargo, no era costumbre. Hasta hace poco, se tomaba lo que restaba de la fabricación de este que se suele exportan. Es todavía muy bajo el porcentaje de café de lujo que disfrutan los habitantes del país.

Pd.: No me pregunteis por Juan Valdés (ahora Váldez, según las cafeterías de Madrid) que ese era colombiano.