E3 2012

Me fui sin avisaros… De hecho estuve a punto de no ir. Primero que sí, luego que no… Al final volví a Los Ángeles para vivir y contar E3. Creo que la feria resultó un poco más floja que la de 2011. Sin embargo, vuelvo con mejores sensaciones. Me manejé mejor, lo pasé de lujo y disfruté de un grupo de compañeros difícilmente superable. Gracias a todos, especialmente a Lidia, por la compañía, el apoyo, las risas, los acalorados debates, las horas de vuelo…

En el diario lo contamos así.

No sirve de nada estar en vanguardia sin una buena retaguardia. Gracias, Javier y Laia.

 

 

Musée Mécanique, un homenaje a las máquinas recreativas

En la entrada tendría que poner insert coin a modo de lema. En una nave junto al Fisherman’s Wharf  de San Francisco se encuentra un nave con grandes tesoros, verdaderas reliquias funcionando como el primer día. El Musée Mécanique, de los pocos gratis en la ciudad, es una sorpresa que invita a volver a la infancia y jugar con la imaginación. También a la nostalgia, ¿por qué no?

Daniel G. Zelinsky está a los mandos de esta exhibición, pero no están ahí todas las piezas. Su padre, Edward comenzó la colección cuando tenía once años. Esta familia atesora este tipo de cacharros desde 1933. Les importa la colección más que el museo. Por el Steam Flyer, una moto a vapor, les ofrecieron 250.000 dólares.

En casa conservan las más delicadas. No quiero imaginar cómo serán porque hay algunas recreaciones de ejecuciones, con guillotina francesa y sin ella, que llaman la atención. También hay recreaciones de catástrofes naturales, de incendios y hasta protoporno. Lo más curioso fue un fumadero de opio. También me gustó la diligencia.

En 2002 abrió las puertas este museo artesano del Pier 45. El mérito no está solo en la colección. Sorprende tanto o más que todos los aparatos mostrados funcionen. Basta con llevar algunos dólares, cambiarlos en monedas de un cuarto y ponerse a probar. Hay desde pruebas de virilidad, máquinas de pinball, un futbolín, muñecas como la de Big que leen la buenaventura, simuladores de conducción, escopetas, bolos y los calambres provocados por el tío Fétido de la familia Addams.

Me quedo con este recuerdo del paseo.

Y con algunas imágenes.

Allí estaba uno de mis favoritos: Bust a Move, el rompecabezas burbujero de Bub y Bob.

Pd.: Lo descubrí gracias a Ángel Jiménez. La primera visita fue junto a él. La segunda, más reposada, la mañana antes de volver a casa.

En Twitter

No estaba previsto, pero surgió. Estaba en la presentación del TouchPad, en una especie de base militar al lado de los muelles. Lena me mandó un mensaje que era un regalo. Me invitaba a tomar un café en su oficina. Algo que puede sonar normal si no fuese porque… ¡era en Twitter! Fui andando, pensando, disfrutando.

No estaba Laura pero sí su compañero italiano, y Biz Stone y muchísima gente atendiendo a una conferencia en la zona de cantina-convivencia. Muchos ordenadores con manzanas, guiños al símbolo y vistas al downtown. También había sillas sin estrenar y la sensación de que el espacio, a pesar de ser ya varios pisos, era escaso para un servicio floreciente.

¿Cómo era Internet antes de Twitter?

Touchpad de HP

No llegará a España la tableta de HP. En Estados Unidos han subido las ventas, pero solo como artículo de colección. En febrero estuve en San Francisco para probar el aparato. Gracias a ello, aproveché para visitar Twitter y Facebook y conocer a Ana y Karelia. También para saber que dormía en la antigua fábrica de las conservas Del Monte (los de las piñas). Fue mi primera visita a California.

El fin casi sin nacer de este competidor es un paso más que confirma la supremacía de Apple en el mercado de las tabletas.

Un recuerdo a los caídos en Santa Monica

Nuestros caídos son más polémicos que los suyos. Estados Unidos ha sufrido el terrorismo en su país, también una guerra civil (la de Lo que el viento se llevó, lejana queda), pero nunca un ataque desde el exterior en su territorio. Ni la patraña del Maine se dio dentro de su geografía.

Sin embargo, la cuestión de los caídos en acto de combate está presente en muchos lugares emblemáticos. Uno de los menos esperados fue en la playa de Santa Monica, donde termina la ruta 66, junto a los bañistas y los críos que se entretienen en el parque de atracciones del embarcadero. No lo llenan de tristeza pero sí de espiritualidad, con el sonido de una flauta de aire étnico.

Argonaut Hotel en San Francisco

No era el hotel más céntrico, tampoco el más lujoso, pero sí uno de los más atractivos. El Argonaut Hotel, de precio algo elevado (me pagué la noche extra que pasé allí por 200 dólares), se encuentra justo en el borde del parque natural de los muelles de San Francisco.

No solo es tranquilo, con un servicio de los más acogedor, sino que además, cuenta con historia. El hotel antes fue una factoría, pero no una cualquiera. Era el lugar donde se procesaba y enlataban las conservas de “Del Monte”, sí, sí, los de las piñas y melocotones de Navidad.

Dan wifi gratis a los clientes (o los visitantes que se registren en la web del hotel, aunque no se queden a dormir ni hagan gasto), una copa de vino por las tardes (se llena el hall), y sonrisas junto con las respuestas a las dudas.

Chicas bloggers entre Google y Facebook

Tengo un montón de cosas que contaros de San Francisco. Irán llegando poco a poco. Primero tienen que salir los reportajes. He vuelto como si con 10 años visitara Disneylandia. De momento, vamos soltando pequeños apuntes.

La primera sorpresa ha sido Karelia Vázquez, una cubana que hizo el máster de EL PAíS y pasará un curso completo en Stanford. Su blog se llama, muy aguda, Vivo entre Google y Facebook. No es que se pase el tiempo ahí, no, no, no, es que físicamente, vive ahí.

Nos conocimos gracias a Ana Ormaechea, periodista también con beca allí, solo que durante seis meses. Tiene blog pero no he conseguir sacarme el carné de comentarista en el mismo.

Fue un placer cenar con ellas en Luna Park, en Mission (Dolores). Sitio recomendable.