Don Tapscott, el poder de compartir

Según me dijo inventó el término «brecha digital»… ¡Glups! Y yo sin saberlo Don Tapscott no solo aboga .por cambios en la educación y en la economía. También en la forma en que las empresas se relacionan con la sociedad y la responsabilidad de las mismas con los clientes.

«La verdadera revolución son los móviles, no el iPad. Pronto llevaremos herramientas todavía más potentes en el bolsillo a un precio más asequible. No creo en una cuarta pantalla, sino en variantes de la tercera. Televisión, ordenador y móviles»

«Se están centrando mucho en [Julian] Assange, los cables y los Gobiernos. Cuando se sepan datos de empresas, sobre todo de bancos, va a cambiar el compromiso con la sociedad»

Alcorcón 4 – Real Madrid 0

Otra lección apropiada tiene que ver con la autoestima. Hay que ser valiente, hay que mirar de frente al peligro. Hay que saber que siempre hay alguien más listo o más poderoso, pero no hay nadie superior a nadie. Hay que recordar que las jerarquías son simples convenciones sociales. Hay que tener muy presente que por mal que esté uno no deja de merecer el amor de los suyos. Y que el desprecio que pueda recibir de otros es eso, algo de otros, y no vale la pena perder el tiempo con los asuntos ajenos. Algo más, muy importante: la honradez vale más, muchísimo más, que el dinero.

Enric González en «Educación»

Un verano muy 2.0

Con el verano a los estudiantes les llegan las vacaciones, bueeeeno, a los que son buenos estudiantes. Muchos tratan de arrancar créditos de libre configuración haciendo algo que les gusta; otros se interesan por materias que normalmente no aparecen en clase pero sí son relevantes en el mundo real.
La internet social es cada vez más la realidad en la red.
La Universidad Camilo José Cela prepara un curso sobre la web 2.0 enfocado a diferentes perfiles y con un claustro plagado de «sospechosos habituales» entre los que me incluyen.

Denuncia

Lo anterior viene a cuento de una excelente serie de reportajes que publica este mismo periódico sobre la esclavitud a que son sometidas miles de prostitutas. Esos reportajes nos dignifican por partida doble: porque para denuncias de este tipo sirven los periódicos, y porque demuestra que, por más que les necesitemos, no nos achantamos ante nuestros anunciantes.

El lector habrá notado que, en crisis las inmobiliarias y en horas bajísimas el consumo, los pequeños anuncios de prostitución son una importante, casi vital fuente de ingresos para los periódicos. Me parece una lástima que publiquemos esos anuncios y promocionemos la prostitución. Pero al mismo tiempo la denunciamos, o denunciamos una parte de ella. Algo es algo.

Vía | Enric González en EL PAÍS