Periodismo, sin mirar la factura

Hace poco celebraba que el NYT hiciera periodismo sin mirar la factura. Me siento orgullosa cuando en «mi casa» se hacen cosas como esta o los Cuadernos de Kabul de Ramón Lobo.

Creo que las reflexiones de Ramón sobre qué va a la web y qué al papel, los enfoques y la coberturas merecen debate  y lectura detenida.

El periódico que sobrevivirá será un producto con un contenido de calidad por el que merezca la pena correr al quiosco y pagar: exclusivas, entrevistas a fondo, grandes reportajes, un El Roto, que siempre ayuda la inteligencia, mucho análisis y opinión informada, no la tertuliana… En ése periódico imaginario textos como Los Cuadernos de Kabul deberían haberse publicado sólo en el papel y el resto de la cobertura diaria, exceptuando los grandes reportajes, sólo en Internet. Dar gratis lo que tienen todos; cobrar por lo singular.

Me gustaría que Ramón, algún día, nos contase los ajustados presupuestos que hace de cada viaje, su planifición y el coste real, no sólo de dinero, sino sobre todo de profesionalidad, ilusión y salud.

Ah, si algo he aprendido con él, poquito, es que debo tener alergía a la «firmitis», enfermedad extendida en la profesión.