La Roja, la imagen de todos

Durante años, como siempre caíamos en cuartos, en los mundiales iba con Argentina, mi segunda patria por afectividad, amistad y apego familiar.

Este verano cambió todo. Hasta finales de agosto todos vivimos en una nube, sentimos un triunfo como nuestro. Pensé que el triunfo en el mundial nos beneficiaba a todos. Algo extraño en mí. Hace tiempo que tengo claro que mi cuota de patriotismo tiene más que ver con la honestidad a la hora de pagar impuestos que llenándome la boca con topicazos.

No me confundí en las sensaciones. La imagen de España en el exterior va cada vez más ligada a «La Roja» (lo prefiero a «la nacional»). En Estambul conocí a Sergio Brotons, un alicantino (no me resistí a cantar lo del Postiguet) que vive en Francia y trabaja en Suiza, excelente conversador, buen compañero de viaje y muy ‘techie’. De hecho, su labor está centrada en ‘social media’ en HP. Me explicó cómo cada vez que viaja le felicitan y, hasta da la sensación de que le miran con otros ojos.

La pasada semana en Toulouse lo comprobé yo misma. No sólo charlando con los compañeros de Portugal, sino cuando Michal me preguntó por el beso de Iker y Sara Carbonero. Los italianos se sabían hasta la alineación. Hasta Steve Ballmer se acordó en su desayuno en el Ritz. Vivir para ver…

El fútbol nos invita a ponernos el mundo por montera.

Red Blanca, sólo para merengues

Soy futbolerilla, ya lo sabéis, además, del Barça. Esto no impide que me quite el sombrero ante Red Blanca, blog madridista, de reciente creación, pero que ya apunta maneras. Algo diferente a las crónicas de partidos y rumores de fichajes que llenan la red. Historia, historias, sabor, opinión y conocimientos.

A ver si Santiago tiene más suerte con el blog que el Madrid con la Champions, la Liga, etc… ;)

Alcorcón 4 – Real Madrid 0

Otra lección apropiada tiene que ver con la autoestima. Hay que ser valiente, hay que mirar de frente al peligro. Hay que saber que siempre hay alguien más listo o más poderoso, pero no hay nadie superior a nadie. Hay que recordar que las jerarquías son simples convenciones sociales. Hay que tener muy presente que por mal que esté uno no deja de merecer el amor de los suyos. Y que el desprecio que pueda recibir de otros es eso, algo de otros, y no vale la pena perder el tiempo con los asuntos ajenos. Algo más, muy importante: la honradez vale más, muchísimo más, que el dinero.

Enric González en «Educación»

La atención de un portero

No me refiero al de la Selección USA, ni a Donovan que es también de los buenos en el soccer, sino al portero del edificio que habito. Son varios, pero uno de ellos es filipino. Habla en inglés, comprende español y se lamenta por no haber estudiado más nuestro idioma en la escuela de su país.

Hoy, al volver a casa, me dijo que acababa de ver a Ricky Rubio en Central Park South. No entiende que, aún siendo quinto en lugar de tercero cómo vaticinaban, no tenga claro si quedarse o no en USA. Me lo dejó claro: «Es un privilegio tener ese puesto en el draft. Muchos ni lo soñarían. Aunque ahora no gane dinero, es una oportunidad».

Tiene razón, en la tierra de las oportunidades, el tren pasa, por supuesto, pero una vez. Quizá dos…