Volver al videojuego

Creo que desde hace como un año me lo paso mucho mejor en el trabajo. Dejé de jugar videojuegos casi al final del instituto cuando tenía que empezar a estudiar de verdad.

Ahora vuelvo a los mandos. O sin ellos. Me cuesta en ocasiones, soy malilla y el muñeco pasa más tiempo en el abismo que de plataforma en plataforma.

Como fuere, mi mundo techie me tiene sorbido el seso.

Me sentí nostálgica al encontrar este cartel en la calle Pedro Heredia. Alquilan (mejor dicho, alquilaban) cartuchos para consolas que ya son casi piezas de museo.

Atentos al enlace: al final del post sale una review del videoclub. Lo definen como el mejor de Madrid pero, vaya, solo acepta nuevos miembros si llevan la recomendación de otro.

Google homenajea al Tetris

Me gustaba el juego pero no iba mucho a los recreativos. Cuando tuve -en realidad era de Fany- Gameboy, el primero, el de la tonalidad verde en la pantalla me enganché totalmente me volví loca con el Tetris. Mi abuelo se enfada porque no le hacía caso. Me dejaba la paga en pilas; terminé comprando un adaptador a la red para jugar así.
Por la noche, al cerrar los ojos, seguían cayendo fichitas en mi cabeza y me costaba conciliar el sueño.

Llegué a pasármelo. Ponía modo B en la GameBoy, escogía 10 de velocidad y 10 en dificultad de fichas y trataba de emplear toda mi audacia para conseguir 25 líneas y no perder. Lo hice varias veces y me sirvió para comprender qué era lo que hacía. En realidad, estabas encajando las piezas para enviar un cohete. Antes, salía brevemente un montón de muñequitos con pinta de rusos y bailaban.

Tras aquella experiencia, dejé los videojuegos. Pasé a ser jugadora «social». Me refiero a que lo hago con más gente, como en el SingStar o la Wii pero me siento bastante culpable si empleo mi tiempo en videojuegos.

25 años después del nacimiento de este adictivo juego, el amo y señor de los puzzles, Google le rinde tributo cambiando su logo.