¿Cómo confiar en quien no cree en nada?

Fui a ver Ágora. Lo bueno de que te pongan muy mal una peli es que después no te parece tan mal. De hecho, me gustó, aunque la historieta de Davo y la protagonista no me parece bien resuelta.

Me trajo un recuerdo de clase de COU. Siempre me gustó debatir en clase, un vicio como otro cualquiera. No sé cómo la cosa fue derivando. En clase me la tragué, me callé, pero en la calle de Jorge Guillén, muy cerquita de casa en el camino de vuelta, me senté en un bordillo para llorar. Con el tiempo me di cuenta que yo no tenía un profesor de filosofía, sino un fanático religioso prerándome para la temida selectividad. Me reservo el nombre porque considero que no era algo «personal», sino una cuestión de fe.

Hablando de la muerte ya había pasado algo parecido. Expliqué que no entendía por qué los cristianos lloraban cuando algo moría, en el fondo dejaban de sufrir y pasaban a una vida mejor que esta, vamos que casi tendrían que hacer una fiesta. La contestación fue curiosa: «Cuando mi mujer se va de viaje, para hacer una gira, a veces lloro en el aeropuerto porque sé que estaré mucho tiempo sin poder vernos».

No recuerdo bien si surgió por San Agustín o Santo Tomás. Elprofesor comenzó a hablar del alma, de continentes y contenidos, de formas y funciones.

Expliqué que yo, personalmente, no creía tener alma -como se entiende en el sentido espiritual-cristiano- y que no creía en nada. Después de hacerme ver que respetaba más a un árabe, budista, judío o lo que fuese que a mi. «Rosa, si no crees en nada, ¿en qué te diferencias de un cerdo, una ballena o una rata? ¿Cómo se va a poder confiar en ti?». Podría haber contestado muchas cosas, pero ni quise. Me decepcionó el silencio del resto de la clase. Quizá estaban en ‘standby’, al fin y al cabo, yo era la más entusiasta en esa clase, la más contestataria, y la que menos de acuerdo podía estar con el profesor.

Me recordó uno de los diálogos del final de la peli de Amenábar. Hipatía, por definición, no puede creer en nada.

Confío en que cada día la enseñanza pública tenga menos profes parabolanos.

borregosagnusdei