El gran bazar de Apple

Comprar un aparato de Apple es como comprar una muñeca Barbie, que no tiene sentido sin sus vestidos, accesorios, Ken, el novio. En ocasiones, pasa como con la mansión, que es más cara que el motivo central en sí. Esto sucede con algunas estaciones de sonido de la marca Bose, Sony o Philips.

Apple ha conseguido que cada nuevo lanzamiento cree una nueva línea. El martes la compañía de la manzana arrojó unas cifras que levantan la envidia de la competencia. Dobla beneficios en el último trimestre de 2010 y supera las previsiones de las consultoras. El vínculo entre los poseedores de un aparato Apple y su ordenador surgió en el momento en que se creó iTunes con el primer iPod. Para poder cargar las canciones en el primer MP3 con un diseño vistoso y notable capacidad hacía falta tener un ordenador Mac. Esta fue la puerta de entrada al mundo Apple para muchos. Se acabó el halo de ordenador para profesionales liberales, caprichosos y elitistas. Apple llegaba a las masas. Sigue leyendo

Ping, ¿patinazo de Apple?

iTunes no es un programa fácil, ni práctico, pero es la puerta de entrada a esa cárcel dorada: el universo Apple. Si aceptas, te sientes cómodo dentro.

El programa cada vez controla más qué archivos se tienen en el ordenador, al tiempo que los gestiona.

Si esto era poco, Apple ha sorprendido incluyendo una red social musical de serie, Ping, dentro de la versión 10 de iTunes. ¿Un regalo envenenado? Puede ser. De momento, ya tiene spam.

Además, su gestión es extraña, da sensación de estar sólo para vender canciones que tengan los contactos en común y, lo que es más grave denominándose «red social», es que no incluya posibilidad de compartir lo que se escucha en Facebook, Twitter, last.fm… Spotify hace tiempo que acertó con la tecla.