Facebook en la escuela

Ayer, en los toros, enseñé algunas fotos de mi Facebook a un amigo. Rápido me dijo que si eso lo podía ver cualquiera. «No, sólo mis amigos», dije, como si eso en Facebook significase criba previa. Eso de ‘mis amigos’ en mi caso es bastante relativo. Las fotos, más que escandalosas, eran simplemente personales.

Esa actitud es de lo más normal. Mi argumento era que prefiero contar de mí lo que quiero y gestionar mi propia identidad digital a limitarme y ser pasiva. Creo que es peor ver qué dicen de alguien en la red sin que la persona afectada pueda dar su versión, incluso posicionarse a sí mismo en Facebook. En Alemania están pensando dar clases de Facebook a los jóvenes para evitar patochadas que pasen factura años después en el mundo laboral.