¿Tienen futuro los toros?

JuanMi Sánchez Vigil es uno de mis talismanes. Siempre con la brújula a punto para marcar el rumbo.

En su blog taurino-fotográfico-cultural ha publicado cuatro preguntas:

Aunque la última parezca triste, no lo estoy. Solo intento ser realista.

¿Tienen cabida los toros en el mundo virtual presente y futuro?
Ojalá. Nos estamos jugando mucho pero nos damos cuenta tarde. Hay algo que nunca lograré entender: el alma cainita de los taurinos. En cuanto sale alguien con una propuesta, o trata de unir a todos, siempre hay alguien que por detrás, insiste en emponzoñar: “Algún interés tendrá”. Y se desmorona cualquier atisbo de unión como un castillo de naipes.

Dedicado a todos los que me preguntan “¿por qué te gustan tanto los toros?”. Ni yo lo sé. No está la cosa para aficionarse.

Juan Miguel Sánchez Vigil, editor de primera

Nos conocimos en la facultad, en edición fotográfica. Era mi profe. Después, Sánchez Vigil, me dio consejos para hacer fotos en la meseta de la enfermería en Las Ventas.

En la última edición de El Cossío de Espasa nos enseñó cómo se edita, pero de verdad. Isra Cuchillo siguió sus pasos y el resto del equipo siempre guardamos un grato recuerdo de su fomar de enseñar y amar la vida.

Este viernes a las 20h podéis conocer a una de las personas que más sabe de edición. Presenta su obra en el Ateneo.

Sobre las obras de Madrid

¿Por qué? Esta es la pregunta que está en la calle. Cuando en el senado romano alguno de los políticos explicaba la necesidad de una obra pública, sus compañeros no se planteaban lo bonita que iba a quedar la calzada sino que preguntaban: ¿A quién beneficia? Se referían, por supuesto, al beneficio público que tenía el cambio.
Si el político argumentaba los intereses generales conseguía la aprobación.
Cualquier obra pública es un beneficio porque da trabajo, pero ese argumento es válido cuando el trabajo tiene sentido. Levantar todo Madrid de golpe no lo tiene.
Prueben ustedes a pasear por el centro de la capital y verán que es imposible encontrar un rincón donde no se realicen obras.
Hago ahora de senador romano: ¿A quién benefician? Pero hay además problemas añadidos. Durante una semana en la Puerta del Sol se ha producido -se está produciendo en estos momentos- un embudo junto al oso y el madrileño que es hasta peligroso. Si entráramos en detalle veríamos una y otra vez los despropósitos.

Recomiendo la lectura completa de este post y los que vendrán en “El país de lo imprevisto”, el nuevo blog de (mi siempre admirado) Juan Miguel Sánchez Vigil.