Simón Casas mueve ficha

Ya sabéis que por aquí, mi blog personal, no suelo hablar de toros. Esto es un espacio más, bueno, más de mis cosas. Los toros, no lo dudéis, forman parte de mi vida. Estamos en una encrucijada, en un cubo de Rubik difícil de resolver.

Por eso me tomo la libertad de enlazar a mi post sobre la presentación de Simón Casas en el Wellington. Hubo más lírica que prosa, más corazón que cabeza. Yo quería de lo segundo, pero, dadas las circunstancias, habrá que conquistar lo primero para que funcione la segunda. No es por la filosofía, es por la Historia.

Domingo Dominguín, un ser especial

Pasar una noche en las taquillas sirvió, entre otras muchas cosas, para charlar de buena mañana con Domingo Dominguín. Pocas semanas antes, al comienzo de la temporada, Carmen nos presentó.
Me alegra que el mundo del toro todavía tenga personajes de excepción como este líder natural.

Me temo que, a los dos, nos gusta demasiado darle a la húmeda. El texto es solo una pequeña parte de lo mucho que compartimos uno de los últimos días que abrían las terrazas en los aledaños de Las Ventas.

Que el tiempo no te cambie

Hace ya
de un tiempo a esta parte
tu notas que…
te están pasando cosas que antes no…
no te habían sucedido jamás
Sabes que
te estás haciendo grande y eso está bien
pero algo dentro tuyo has perdido y es…
dificil de buscar

Y el niño aquel,
que tú eras antes…
se fue, no está
y aunque eres el mismo…
ya no es igual, pareces distinto
debes buscarlo lo vas a encontrar…

¡No! ¡No! que el tiempo no te cambie…
¡No! ¡No! que el tiempo no te cambie…

Nunca habías patinado pero según te los compraron volviste con ellos puestos. De farola en farola, agarrándote a los coches si hacía falta. Desde el Pryca hasta casa. Todo fuera por evitar un vuelo sin motor. En los ruedos llegaron muchos, pero merecían la pena siempre.

Aprendiste la lección. Siempre repetías la enseñanza de Juan José: «Primero, el dominio de las suertes sin toro…»

Con los 17 cumplidos, rodeado de mocosos, te llamaban para salir a la vaca: «A ver, Javier, el de Valverde, que salga». Y así se quedó el nombre. Tiene que ser bonito que a alguien se le conozca por su origen, que en cada paso lleve la denominación de origen y en cada tafallera barriendo el lomo del toro deje el número de la zapatilla en la arena.

En tiempos de ponedores, de novillero, te dio para un coche y alguna cosilla más. Todavía quedaba honor. Francia y Madrid se rindieron y comenzó la lucha, el dar la cara cada tarde y no perder el sitio. Abrasión, abrasión y abrasión. Sin perder las formas, en corto y por derecho. Sin perder fe en las convicciones propias.

Nosotros, tan listos los del 7, lo sabíamos. Un tentadero en La Quinta hizo que Facundo cogiese gusto por dibujar los lances de ese chaval tan belmontino. Fausto y Rosco se dieron cuenta en casa de Victoriano del Río; estaban invitados para ver al Juli y salieron hablando del novillerete que le acompañaba. Ahora toca colgar el traje de luces y comenzar a vestir el instinto de conservación cada mañana. Todo lo demás no hace falta contarlo. Es parte de la historia que termina y empieza al mismo tiempo.

No pude ir a Zaragoza, un acto contranatura me lo impidió. Una pena porque Suárez Guanes, nuestro gordi, estaba dispuesto a invitarme a ir con viaje en limusina incluido.

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Esplá se despide de Madrid

Pido perdón porque esto es más de «mi otro blog», pero Esplá es algo más que una debilidad taurina. Forma parte de mi sentir, de mi aprendizaje, de mis mitos y ejemplos. Así que permitidme la licencia de poner aquí los momentos inolvidables que nos regaló ayer Luis Francisco Esplá con Beato de Victoriano del Río.

Esplá y Beato, dulce adiós a Madrid from Rosa Jiménez Cano on Vimeo.