Lisboa entre amigos

Primero fue Roma, antes estuvieron Berlín y Morón pero me lo perdí. Después llegaron Polientes y Lanzarote. Lisboa ha sido la cuarta edición de la Nochevieja entre amigos. Echamos mucho de menos a Manu, como le vamos a echar en falta durante todo el año a Abel.

Mi Portugal, salvo algunos recuerdos infantiles y el paseo por Newark, es estrictamente taurino. Desde Vilafranca a las Azores, pasando por Campo Pequenho.

Lisboa merece volver, una y otra vez. Por su vida interior, personalidad y medida decadencia. La compañía hace todavía mejor la vivencia.

Portugal sigue teniendo detalles, como estas señoras en la estación de Cais do Sodré que te imantan.