La nueva guerra será en la red

Atención: la verdadera guerra cibernética, si se desencadena, podría ser peor que la guerra nuclear. Estamos quizás en algo parecido a la destrucción mutua asegurada, con el grave inconveniente de que no hay superpotencias con capacidad para detenerla, sino múltiples agentes estatales y no estatales de distintos tamaños y propósitos.

Lluís Bassets desde Davos en su blog

Y que se amplíe más allá del viejo Occidente de la guerra fría y sus aliados tradicionales. Debemos hablar seriamente sobre cuáles tienen que ser los límites a la libertad de información en el mundo. Pero debemos preguntarnos por qué los gobernantes autoritarios son tan reacios a dar el paso y mantener este debate. Si piensan que su sistema es mejor, ¿por qué no lo defienden? Si no lo hacen, es inevitable que hasta sus propios ciudadanos y usuarios de Internet tengan la sensación de que a sus gobernantes les da miedo someterse a los focos.

Timothy Garton Ash en «La Guerra Digital» en EL PAÍS

Más sobre la condena a los periodistas de la SER

El pasado 23 de diciembre se conocía la noticia: Condenados Daniel Anido y Rodolfo Irago por informar en internet sobre afiliaciones irregulares del PP de Madrid.

No es es que el juez se ponga creativo, es que lo tiene bien pensado.

Lluís Bassets nos alerta sobre las consecuencias de esta decisión judicial en su blog con «¿Quieren dejarnos a oscuras?»:

La sentencia es de una extrema gravedad para la libertad de información. De prosperar esta extraña teoría que convierte la afiliación a un partido en un dato tan reservado como padecer una enfermedad nos encontraríamos con una nueva barrera que protegería unos datos perfectamente relevantes e interesantes para el conjunto de los ciudadanos. Y más, como era el caso, cuando la afiliación en cuestión fue irregular y estaba vinculada a un escándalo político como fue el llamado ‘tamayazo’. Pero, además, si avanzara la distinción que propone el juez, que excluye a Internet de la plena protección constitucional que tienen los otros medios, nos encontraríamos con la aparición de una aberrante jurisprudencia que nos devolvería directamente a los tiempos de la censura. El derecho a expresarse se convertiría meramente en un eximente en el caso de que entrara en colisión con otro derecho que hasta ahora no era prevalerte, como es el de la intimidad o la propia imagen.

Twitter, artículos y periodismo

Enredados sigue dando una vuelta de tuerca más al periodismo y la red. El debate propuesto es sobre Twitter, que últimamente parece la aspirina que todo lo soluciona. Por suerte, también hay voces críticas.

Lluís Bassets ha tuiteado un artículo sobre las reacciones a la visita de Moratinos a Gibraltar, tuit a tuitDespués se ha podido leer la versión completa en su blog:

¿Cómo se puede dar un artículo en twitter? Sigue una prueba. Se titula ‘Anacronismos’ y son diez frases más, once twitts en total.

Esos 300 años sin que ninguna autoridad española pisara territorio gibraltareño.

Los editoriales de ABC, El Mundo y La Razón.

La actitud del PP, a pesar de su hipocresía posmoderna: Piqué hubiera terminado visitando el Peñón de haber seguido como ministro.

El nacionalismo español, extremista y ridículo, incapaz de reconocerse a sí mismo, siempre contra el nacionalismo de los otros.

El desprecio por los derechos individuales de los ciudadanos, gibraltareños en este caso.

La exaltación de los derechos históricos y territoriales que se desprenden del Tratado de Utrecht.

La alergia al pluralismo. De identidades, de lenguas y de lealtades.

El falangismo de fondo que late en la resurgencia de esta inflamación patriotera.

El infierno que llevan en su interior estos portaestandartes de la patria una, grande y libre.

Que se vayan al diablo todos ellos con su idea de una soberanía que ni se cede, ni se comparte, ni se divide.

¿Mi posición? Que es una herramienta, interesante, potente, pero que depende para qué es útil o no.

Canarios en la mina

Este año de 2009, creo que ya lo escribí en algún momento, habrá que ocuparse con frecuencia del periodismo. La época no permite la licencia de la falsa modestia: corresponde hablar en primera persona de este oficio para el que muchos auguran lo peor. El New York Times ha perdido casi 75 millones de dólares en el primer trimestre del año. De todos son conocidas las dificultades en que se encuentran prácticamente todos los grandes periódicos de referencia en los países industrializados. Millares de puestos de trabajo se han perdido y se van a perder muchos más. Y no es una crisis, sino una acumulación de crisis: hay una recesión mundial en marcha, un problema de liquidez global, una crisis de las instituciones regulatorias, una transición tecnológica, y al final una pérdida de confianza en los políticos, los empresarios, los reguladores y, naturalmente, los periodistas. Con tantas crisis amontonadas, ningún recurso más a mano pero a la vez imposible que sacudírselas de encima. Aquí no se escapa nadie, ni siquiera esos políticos que han hecho exhibición en cadena de ceguera voluntaria, quietismo político y negacionismo público. Pero tampoco podemos escaparnos los propios periodistas.

Reflexión completa e interesante en el Blog de Lluís Bassets.

¿Qué tipo de usuario tecnológico eres?

Gracias a Lluís Bassets descubrí este test que te invita a saber qué tipo de usuario tecnológico eres. En mi caso aseguran que pertenezco a la selecta tribu de los Digital Collaborator: If you are a Digital Collaborator, you use information technology to work with and share your creations with others. You are enthusiastic about how ICTs help you connect with others and confident in how to manage digital devices and information. For you, the digital commons can be a camp, a lab, or a theater group – places to gather with others to develop something new.

Por un periodismo libre y de calidad

Podría ser un ejercicio diario. Destinado sobre todo a equilibrar nuestras percepciones y nuestro ánimo. Para mejorar el realismo de unos y evitar la depresión de los otros. Lo realicé el lunes pasado, en relación al estado del periodismo, ese oficio que al decir de algunos se nos está muriendo en los brazos (y no lo he colgado hasta hoy porque antes quería ocuparme de Hugo Chávez). Y ahí está el resultado. Noticia buena: que el New York Times publique tan campante una excelente información sobre Carlos Slim, el mayor accionista de la compañía editora. Noticia mala: la evolución en las dos últimas décadas del cuerpo de periodistas acreditado en Washington, según un estudio de una prestigiosa institución como el Project for Excellence in Journalism.

Vía | Del alfíler al elefante de Lluís Bassets