E3 2012

Me fui sin avisaros… De hecho estuve a punto de no ir. Primero que sí, luego que no… Al final volví a Los Ángeles para vivir y contar E3. Creo que la feria resultó un poco más floja que la de 2011. Sin embargo, vuelvo con mejores sensaciones. Me manejé mejor, lo pasé de lujo y disfruté de un grupo de compañeros difícilmente superable. Gracias a todos, especialmente a Lidia, por la compañía, el apoyo, las risas, los acalorados debates, las horas de vuelo…

En el diario lo contamos así.

No sirve de nada estar en vanguardia sin una buena retaguardia. Gracias, Javier y Laia.

 

 

Un recuerdo a los caídos en Santa Monica

Nuestros caídos son más polémicos que los suyos. Estados Unidos ha sufrido el terrorismo en su país, también una guerra civil (la de Lo que el viento se llevó, lejana queda), pero nunca un ataque desde el exterior en su territorio. Ni la patraña del Maine se dio dentro de su geografía.

Sin embargo, la cuestión de los caídos en acto de combate está presente en muchos lugares emblemáticos. Uno de los menos esperados fue en la playa de Santa Monica, donde termina la ruta 66, junto a los bañistas y los críos que se entretienen en el parque de atracciones del embarcadero. No lo llenan de tristeza pero sí de espiritualidad, con el sonido de una flauta de aire étnico.

Talento entre estrellas

El viaje a E3 ha sido uno de los más divertidos e intensos a EEUU vivido hasta ahora. No solo por el tema y la feria, sino también por la ciudad y la compañía.

No puedo decir que Los Ángeles sea mi ciudad favorita. De hecho, San Francisco me gusta 20 veces más, pero creo que el aire decadente de LA tiene su encanto.

En el Paseo de la Fama, donde están las estrellas de las estrellas nos encontramos con este artista que se apaña con cualquier cosa para regalar un solo de batería.