Los ultrabooks a la conquista del mercado

Tengo un netbook en un cajón del salón. Casi nunca sale de ahí. Solo si viene alguna visita y quiere consultar algo. En casa suelo usar Mac, el vetusto , valiente y amortizado manzanito, y el nuevo y pequeño MacBook Air. Los netbooks nos conquistaron por su bajo precio y escaso tamaño. Poco a poco fueron ganando en ligereza pero no tanto en potencia.

Los ultrabooks son sus hermanos mayores, en tamaño, precio y prestaciones. Alrededor de 800 euros. Menos que un MacBook Air, pero más que un netbook. Pretenden ser ligeros pero similares a los portátiles más potentes. Intel se está volcando en ello. Estiman que para 2013 será el formato más extendido. Al mismo tiempo, consideran que las tabletas ganan adeptos, sí, pero siguen necesitando de un ordenador para descargar fotos, activar el iPad, actulizar el teléfono…

¿Estamos ante la muerte definitiva del DVD como soporte informático?

¿Cómo es Lion?

Después de un par de semanas con el nuevo sistema operativo de Apple, Lion, llegan mis primeras sensaciones.

¿Merece la pena el cambio? A pesar de lo pesado del scroll cambiado (que sí, que se puede cambiar, pero no en el mío, no con el pad antiguo) el lavado de cara va bien. Es fácil de instalar, cuesta poco dinero y hace una buena puesta al día del Mac.

Sí he notado que me sincronizan mejor tanto iPad como iPhone. Igual son cosas mías, pero antes se me quedaba a medias.

El iPad no es un móvil

Puede que estuviera cansado de escuchar preguntas, de pasar el micro como si fuera un karaoke. Quizá no bajase la guardia. Igual hasta es lo que piensa verdaderamente. Mark Zuckerberg quiso rectificar, pero era tarde. Todos los titulares se quedaron en lo mismo: “El iPad no es un móvil. Lo de hoy es de móviles”. Y así contestó a por qué Facebook no tiene una aplicación nativa para este dispositivo portátil pero que, a los ojos del creador de la mayor red social del planeta es más un ordenador, un dispositivo portátil que un móvil.

Matizó, puede que para romper el corazón de los enamorados de la manzana, o una llamada del Steve Jobs, que le encantan los productos de Apple.

De no haber tenido este desliz el titular tendría que haber sido que apuesta de manera firme por Android y la localización de servicios. El posicionamiento es cada vez más fuerte. La barrera entre el mundo real y el digital se difumina. Como la misma vida.

Veo un servicio amenazado: FourSquare.

Office 2011 para Mac

¿Quién volvería a Office cuando se tiene iWork? Muy sencillo, cualquiera que tenga que modificar documentos hechos en Office 2011 en el trabajo y tenga que devolverlos sin cambios de formato (aunque sean menores). También los nuevos maqueros. O, los que, como yo, seguimos usando Windows y Macintosh en el mismo día sin complejo alguno.

Microsoft ya no deja que se les escape ningún nicho de mercado, por menor que parezca.

No sin mi iPad: la inútil aplicación de la Comunidad de Madrid

FOTO: JOAQUÍN PAÑEDA en El Comercio Digital

Ícaro fue el primero en verlo: Esperanza Aguirre se paseaba por Pravia este verano con un iPad a modo de cuaderno. ¿Nos habría encantado saber qué aplicaciones tenía instaladas.

Sólo tres semanas después la Comunidad de Madrid saca una aplicación de difícil uso para iPod Touch, iPad y iPhone. ¿Gastar por gastar? ¿Por estar a la moda? Si se quería dar un servicio ciudadano, ¿por qué no hacer algo más útil? Un programa en el que al menos se adapte la versión de la web al formato de pantalla. O, mejor aún, se tenga alguna manera de obtener feedback de los ciudadanos.

El Gobierno Vasco y la ciudad de Getafe lo han hecho bastante mejor.

Ping, ¿patinazo de Apple?

iTunes no es un programa fácil, ni práctico, pero es la puerta de entrada a esa cárcel dorada: el universo Apple. Si aceptas, te sientes cómodo dentro.

El programa cada vez controla más qué archivos se tienen en el ordenador, al tiempo que los gestiona.

Si esto era poco, Apple ha sorprendido incluyendo una red social musical de serie, Ping, dentro de la versión 10 de iTunes. ¿Un regalo envenenado? Puede ser. De momento, ya tiene spam.

Además, su gestión es extraña, da sensación de estar sólo para vender canciones que tengan los contactos en común y, lo que es más grave denominándose “red social”, es que no incluya posibilidad de compartir lo que se escucha en Facebook, Twitter, last.fm… Spotify hace tiempo que acertó con la tecla.