El gran bazar de Apple

Comprar un aparato de Apple es como comprar una muñeca Barbie, que no tiene sentido sin sus vestidos, accesorios, Ken, el novio. En ocasiones, pasa como con la mansión, que es más cara que el motivo central en sí. Esto sucede con algunas estaciones de sonido de la marca Bose, Sony o Philips.

Apple ha conseguido que cada nuevo lanzamiento cree una nueva línea. El martes la compañía de la manzana arrojó unas cifras que levantan la envidia de la competencia. Dobla beneficios en el último trimestre de 2010 y supera las previsiones de las consultoras. El vínculo entre los poseedores de un aparato Apple y su ordenador surgió en el momento en que se creó iTunes con el primer iPod. Para poder cargar las canciones en el primer MP3 con un diseño vistoso y notable capacidad hacía falta tener un ordenador Mac. Esta fue la puerta de entrada al mundo Apple para muchos. Se acabó el halo de ordenador para profesionales liberales, caprichosos y elitistas. Apple llegaba a las masas. Sigue leyendo

Dudas y más dudas sobre el iPad

Me gusta. Lógico, ¿no? Pero no tengo tan claro que ‘necesite’ un iPad. Siento que con mi iPhone, un netbook y un MacBook tengo cubiertos todos los frentes. Sin embargo, se ve tan apetitoso.

David Alandete ha probado uno para EL PAÍS. También mi admirado David Pogue.

Me hace mucha gracia el aire naïf yankee de estos primeros compradores.

De momento, seguiré ahorrando y veremos si me merece la pena comprar uno.