¿Dónde están los suscriptores digitales?

El paywall, muro de pago, valla o como queramos llamarlo, del NYT es uno de los más laxos. Permite entrar y salir sin dejar dinero en caja sin demasiada dificultad. El reto, en todo caso, es hacer ver al lector que ‘lo necesita’, que debe pagar por una información mejor que la del resto. La cuestión es, ¿dónde están esos clientes dispuestos a pagar por mejorar su experiencia?

Al parecer, al menos por la publicidad, en el metro. En el subway, este verano, la invasión de carteles para conocer qué se esconde detrás de una suscripción digital (menos de 20 euros), era notable. ¿Es ese el lugar para captar suscriptores? ¿Seguimos queriendo leer los medios en el metro?

Facebook versus Flickr

El New York Times publica hoy que el gran almacén personal de fotografía, con atisbos de red social, Flickr está perdiendo un 16% de tráfico en el último año. Los usuarios se han ido a Facebook.

No soy la usuaria más ejemplar de Flickr. Al contrario. Subo mis fotos desde el móvil o lo uso como lugar para que mis amigos se bajen las fotos como recuerdo. Es decir, no pertenezco a esa elite de fotógrafos que se fijan en los parámetros: foco, obturador, apertura… No, solo me divierto con ello, y me parece perfecto para crear colecciones por temas o, incluso, subir algún vídeo menos a la plataforma.

Para compartir fotos con los amigos podría servirme Facebook pero solo me valen para hacer bromas y chistes porque no las puedo geolicalizar, poner a la calidad que quiera, editar con picnik o exportar tal como las subí, sin que se pierda calidad.

Sencillamente, creo que solo suple parte del servicio.

Hung Ry, noodles como nunca antes has probado

Sandro, otro de los anfitriones fetén del viaje a NYC, me dijo que lo peor que te puede pasar es que un restaurante que te gusta salta en el NYT. Olvídate de ir cuando te parezca. Incluso de hacer reservas para la misma semana. A medida que aumenta la fama lo hacen los precios.
Algo parecido me contó Bob con un bar de Chinatown, como es obvio, no se refiere al del pescado flotante y la calificación sanitaria de B.

En todo el viaje ha sido muy difícil repetir visita a un restaurante, pero uno sí mereció tal honor. Hung Ry, en Bond Street 55, entre el SoHo y el Village, une espectáculo (sin querer serlo), buen ambiente y una comida de lo más interesante. Lo sorprendente es que, además de tener grandes críticas de blogs y sitios de comida, aparece destacado en el WSJ y el NYT.

Esto va a ser como cuando comenzó Belmonte y le preguntaron por él a El Guerra: «El que quiera verlo, que se dé prisa porque ese durará un suspiro»… Sobrevivió al toreo y cambió, para siempre, la historia de la Tauromaquia.

Es difícil tomar algo tan sabroso, natural y con una elaboración tan sorprendente. Hasta te preguntan si prefieres los noodles (fideos) finitos o anchos, y después, se hacen con las manos.

Pd.: A los amigos os recomiendo ir el sábado y comer en la barra. Si sois muy amigos míos lo comprenderéis al instante. Si tenéis suerte conoceréis a Amadeus, un auténtico ciudadano del mundo.