Entre la Navidad, Acción de Gracias y los momentos kitsch

Es curioso. Viví uno de esos días en los que si fueras de aquí y estuviera sola me sentiría triste. Ser de fuera tiene la ventaja de poder convertir un Acción de Gracias en una experiencia sociológica. Lore llamó para felicitarme. La gente lo hace, brinda y celebra contar contigo como amigo. La llamada sirvió de ronda teléfónica y nos recomendó llamar a una amiga que quizá lo necesitaba.

Después tocó el desfile-cabalgata de Macy’s. Se celebra desde el año 1924. Hasta quitan semáforos y farolas para que no se enganchen los globos. Por un momento pensé… ¿en España permitiríamos que una gran centro comercial formase parte de una celebración tradicional? Me acordé directamente de Cortylandia. ¡Ja!

Eso sí, en este apartamento se encuentran momentos kitsch para el recuerdo.

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Barberry, sabor portugués en Brooklyn

Con esto de que se termina el año me da por hacer posts pendientes y vacias pendrives. (Por cierto, a ver si los Reyes me echan uno de Hello Kitty, que ayer se me escacharró el que llevé al curro).

En agosto me pasé por la «kedada» de Vimeo en Brooklyn. Pensé que sería algo de compartir experiencias; el rollito de sofás y chill out me aburrió pronto. Me reencontré con mis padres y descubrimos una comida de ensueño, aseguran que tapas portuguesas en un restaurante anteriormente llamado Zipi y Zape; ahora se conoce como Barberry, un lugar cuya cocina recomiendo degustar con interés.

Descubrí una manera nueva de disfrutar de las alcachofas. (¿No os encanta beber agua después de comerlas?)

I love this game

Recuerdo el anuncio de Gatorade con Jordan. Like Mike, decían. También tengo grabados los pantaloncillos que llevaban los de basket en los 80. Me deslumbró el Joventut de Villacampa, pero seguí siendo del Barça, más aún con Aito.

Cuando mi equipo de Volley dejó de ser mixto, me pasé al baloncesto. En la primera temporada me ofrecieron dejar la liguilla infantil y federarme. Fue un paso importante. Jugaba de base, me divertía en el Lemuria.

Me alegra mucho el triunfo de la Selección Española de Baloncesto.
El día antes de mi cumple estuve en el mítico Madison Square Garden de NY, donde juegan los Nicks. Me acordé de Pat Ewing, cuyas zapatillas se vendían como churros.

Jugaban las chicas de la WNBA. Estuvimos apoyando a las Liberty de NY contra las Suns de Connecticut. Ganaron las nuestras.

Las Liberty en el Madison Square Garden from Rosa Jiménez Cano on Vimeo.

Fue de lo más divertido y emocionante. Creo que en eso sí que nos ganan, allí, hacen de cualquier acontecimiento deportivo un espectáculo único y digno de recordar. Por eso volvería. No paramos de animar en ataque y defensa, todo el tiempo. La mascota era traviesa y divertida.

11S Recordando a Bill Biggart

Siguiendo el meme lanzando por Juanlu os cuento que cuando los aviones se estamparon en las Torres Gemelas estaban hablando por tlf con Joao Folque. Se preparaba un Congreso de Ciudades Taurinas en Vilafranca de Xira, su pueblo, y ultimaba mi asistencia. Dejamos de lado la conversación taurina, obvio.

La última vez que estuve en Washington volví flipando del Newseum. Había una zona especial dedicada al 11S. No sólo se recordaba Nueva York, también el ataque al Pentágono.

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billbiggartDe NYC tenían ruinas a modo de recuerdo y algo todavía más especial. Lo que pudieron dar a la familia de un periodista comprometido con su oficio: Bill Biggart.

Cuando el primer avión chocó, él paseaba su perro por lo que hoy se conoce como Ground Zero (zona cero), junto a su mujer Wendy Doremus. Hacia las 8:45 de la mañana detectó una extraña nube gris por la calle. Al mismo tiempo escuchó que alguien gritó por la calle que un avión había chocado contra una de las torres. Tomó su equipo y llamó a su esposa: «Estoy a salvo, con los bomberos, en veinte minutos volveré a casa». No lo hizo. Cuatro días después de los atentados Doremus recibió los objetos que pudieron rescatar de su marido. Encontraron su cuerpo junto a la segunda torre.

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Biggart, de 54 años, fue el único periodista que murió a causa del ataque terrorista. Los trabajos de rescate sirvieron para recuperar tres cámaras, dos bolsas para cámaras, notas, acreditaciones de prensa… De las analógicas nada se pudo rescatar, de su Canon D30 se pudieron salvar cerca de 300 fotografías.

Gracias, Mike (Bloomberg)

Ser alcalde de Nueva York no es un cargo cualquiera. Ruddy Giuliani pasó a la historia como el alcalde de las Torres Gemelas por la entereza que mantuvo y lo diligente que se mostró en tan sensible momento. Hasta entonces también era conocido por ser una suerte de David Copperfield que hizo desaparecer mendigos de las calles. Un día girabas en la esquina de siempre y ya no estaba el pedigüeño «de siempre», sin rastro, sin dejar un bote para recoger propinas o un email para seguirle los pasos. Creo que en aquel momento ni tan siquiera había Facebook.

El siguiente alcalde ha sido Mike Bloomberg, bueno, Michael. Tan modernillo con su TwitterMagnate de los medios y las finanzas, se le critica porque durante la semana está en Nueva York, pero el fin de semana, en lugar de disfrutar de las bondades de la Gran Manzana desconecta en una isla paradisíaca. Entre sus campañas están la de pagar mamografías de su bolsillo o abonar el importe de los «pinganillos» que sirve de guía turística en el MOMA. No está clara la línea entre lo que paga su empresa y la ciudad, pero basta con mirar los logos para saberlo.
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Por ejemplo, fuimos a Central Park, a ver cine gratis. Era una experiencia cívica, tranquila, chuli, y colectiva. Era cosa del ayuntamiento. Las palomitas con sabor a Oreo (extraña combinación que no me convenció), eran de su bolsillo (de su empresa, se entiende). Toda una experiencia ver entre té verde sin azúcar y nachos Ocean’s Eleven (de nuevo).

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Hair, esos hippies…

Nos metimos por recomendación de Fany que a su vez había recibido recomendación de, creo, un profe de su escuela. Después de tener un 30% de descuento en el tktron (unas taquillas que hay en Times Square creadas por el sindicato de los teatros para rebajar a última hora el precio de las entradas disponibles para así mantener las funciones llenas de gente. Lo consiguen. Ellos contentos y los que vamos a un musical sin tener el capricho de uno en concreto, también contentos) nos metimos el domingo a las 14h a ver Hair.

Mi experiencia en musicales no es mucha. No son santo de mi devoción y me aburrí como una ostra viendo Cats en Madrid.

Ignoraba que es un remake pero Mr. Burger lo borda. En realidad, toda la tribu. Si eres hippie, abierto de mente o amante de los diferente, te gustará. La música te parecerá «de toda la vida». Va subiendo el tono, poco a poco, metiéndose a la audiencia en el bolsillo, creando complicidad y una atmósfera en la que llegas a creer que tu función es la única, la verdadera, la mejor que hizo nunca esta compañía. El final, emotivo, crítico, comprometido, se torna en sentimiento colectivo con una invasión de escenario.

Página del musical HAIR. Ah, la tribu tiene Twitter.

Grandes éxitos de Massiel, un compromiso

Bajaba hace un rato a comprarme una ensalada en uno de mis sitios favoritos de mi barrio adoptivo en NYC, The Bread Factory cuando me encontré con uno de los señores de mantenimiento del edificio.

Ya sabeis de mi facilidad para hablar con animales, paredes, tipos extraños y cualquier persona. A veces, hasta hablo con máquinas, sobre todo si desarrollo algún vínculo afectivo con las mismas. Caso de mi iPhone. Lo mismo sucede con Manzanito, nótese que hasta he bautizado al MacBook…

La cuestión es que en el edificio en que suelo quedarme en Nueva York hay porteros y servicios 24 horas. Uno de ellos es un encanto de piel azabache, de esos que sino fuera por el blanco de sus ojos y lo impecable de su sonrisa no distinguirías en la oscuridad. Suele saludar con un gesto muy personal que Moeh imita con cercanía al original. Otro de ellos es filipino; entiende el español porque lo estudió en el colegio. Cada vez que me habla lamenta no haberse empleado más en la escuela. Le gusta hablar conmigo de deportes, especialmente de fútbol español, de Rafa Nadal. Opina, además, que Ricky Rubio, a pesar de no salir en el draft en la posición que soñaba, tendría que haber comprado su libertad y venirse a la NBA.

Al pasar la puerta estaba esta noche con su traje uno de los curris cuyo nombre desconocía hasta hoy. Sabía que era chileno y conocía su función pero desconocía el nombre. Sigue leyendo

Románico y Gótico en NYC, ¡todo es posible!

Si algo me llama la atención de NYC es lo mucho que valoran la cultura y cómo se reconoce. Desde la Vieja Europa tenemos el tic de denostar este país, porque «no tienen Historia». Es posible, la están construyendo. En cambio, valoran, pagan lo que haga falta y cuidan todo lo del pasado.

Han conseguido hacer que ir a un museo sea más «normal» que en España; hacen del museo un lugar de encuentro, un sitio en el que compartir eventos, momentos y conocimientos. Algo que en España se da rara vez. El Guggenheim de Bilbao y el Reina Sofia podrían ser las excepciones.

cloisters

En mi anterior visita quedé sorprendida por «The Cloisters», un edificio parecido a un claustro con muchísimas piezas de románico y gótico. Algunas de España, otras de Francia, Holanda, Bélgica y Alemania. Además del valor de lo expuesto, llama la atención el sentido didáctico de este edificio perteneciente al MET, pero situado cerquita del Bronx.

All Politics = política + cultura + inglés

Mañana salgo para USA. Estaré en NYC, Philadelphia y Washington DC. Bueno, ya os iré contando por aquí cosillas del viaje poco a poco.

Me interesa mejorar mi inglés desde siempre. Me gustan los idiomas y no me corto a la hora de chapurrear cualquier cosa. Con tal de hablar…

Alana Moceri, a la que conocereis de Democrats Abroad, propone All Politics. Se trata de aprender inglés mientras aprender de política y cultura de USA. Ideal para los fans del Ala Oeste.