Nolan Bushnell, del Pong a Hollywood

Primera hora de la mañana en el último día del FICOD de Madrid. Auditorio casi lleno, público más joven de lo normal y muy pocas corbatas. La nota exótica la da una monja enfundada en hábito café con leche ataviada con una cámara réflex. Se acerca para inmortalizar al creador del primer videojuego, Nolan Bushnell, motivador y profeta a partes iguales.

Puede que si sólo hubiese creado Pong, el primer videojuego, sencillo, con dos paletas a cada lado de la pantalla y un cuadrado de cuatro píxeles con aspiraciones de pelota, que cruzaba la pantalla de un lado lado a otro, no hubiese pasado a la historia. Si además da la casualidad de que creó Atari la primera gran compañía de la industria del entretenimiento digital y tuvo a sus órdenes a Steve Jobs y Steve Wozniak parece mucho más interesante.

Desde los últimos sesenta, Bushnell no ha dejado de inventar e innovar en el mundo del ocio, la tecnología, el entretenimiento. Hasta se ha atrevido con la hostelería. Estos motivos son suficientes para que Leonardo DiCaprio se meta en su vida y lo interprete en una próxima película. La aparición en 1977 del Atari 2600 llevó el videojuego a los hogares. Nolan Bushnell siente orgullo de aquella creación, pero reconoce que tuvo un error: «Wozniak y Jobs entonces trabajaban en este proyecto. Les parecía una máquina tonta, le hicieron unos cambios y crearon el primer Apple. Me ofrecieron un tercio de su compañía por 5.000 dólares, pero no se la compré».

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