Parador de Córdoba: perfecto para un Gran Hermano

Hacía mucho mucho que no pasaba una noche en un Parador. Lo de ir a comer es más normal: Sigüenza, Oropesa, Chinchón, Toledo…

Un par de días en el de Córdoba me ha reconciliado con estos sitios que nacieron por similitud con las Pousadas de Portugal.

Desde el primer momento el trato fue cercano. En recepción supieron indicarme cómo llegar a la casa de Manolete y Flor Capitán nos mimó al otro lado de la barra y en el desayuno (variado y sabroso).

Está algo alejado del centro, pero a cambio ofrece una postal preciosa de la ciudad de los Califas, el aroma del Sur que dan los naranjos y buena ambientación navideña.

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