Lisboa entre amigos

Primero fue Roma, antes estuvieron Berlín y Morón pero me lo perdí. Después llegaron Polientes y Lanzarote. Lisboa ha sido la cuarta edición de la Nochevieja entre amigos. Echamos mucho de menos a Manu, como le vamos a echar en falta durante todo el año a Abel.

Mi Portugal, salvo algunos recuerdos infantiles y el paseo por Newark, es estrictamente taurino. Desde Vilafranca a las Azores, pasando por Campo Pequenho.

Lisboa merece volver, una y otra vez. Por su vida interior, personalidad y medida decadencia. La compañía hace todavía mejor la vivencia.

Portugal sigue teniendo detalles, como estas señoras en la estación de Cais do Sodré que te imantan.

¡Viva Olympus! ¡Viva Portugal!

Viva Olympus

Fue comprarla y romperse a las dos semanas. ¡Mala suerte!

Estaba contentísima con mi Olympus PEN PL 1, de color negro, como siempre me dice Enrique. La compré aprovechando que cerraban PC City. Conseguí un buen precio. Junto con el objetivo Lumix pancake era la herramienta perfecta. Vamos, que casi salió más caro el guiso que el pollo.

El obturador no iba, se quedaba sin abrir, no se podía ver nada a través del objetivo. Tragedia.

Me puse a recoger la garantía, número de serie. El servicio técnico de Olympus resultó estar en Portugal. Lo mandé esperando una larga espera… Salió el pasado martes y hoy lo tenía en casa. Pieza cambiada. Funciona perfecto y portes pagados.

¡Viva Olympus! ¡Viva Portugal!

El pequeño Portugal de Newark

Te pones a hablar con el camarero y… resulta que es de la raya seca. Castelo Branco, Almeida, Vilar Formoso, las discotecas de Fuentes, Ciudad Rodrigo… Mucho en común. Ambos con recuerdos del pasado con vino blanco y caldo verde. Bob Harlow es un perfecto anfitrión, curioso por naturaleza, sabe descubrir sitios diferentes allá donde le suelten.

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Parador de Córdoba: perfecto para un Gran Hermano

Hacía mucho mucho que no pasaba una noche en un Parador. Lo de ir a comer es más normal: Sigüenza, Oropesa, Chinchón, Toledo…

Un par de días en el de Córdoba me ha reconciliado con estos sitios que nacieron por similitud con las Pousadas de Portugal.

Desde el primer momento el trato fue cercano. En recepción supieron indicarme cómo llegar a la casa de Manolete y Flor Capitán nos mimó al otro lado de la barra y en el desayuno (variado y sabroso).

Está algo alejado del centro, pero a cambio ofrece una postal preciosa de la ciudad de los Califas, el aroma del Sur que dan los naranjos y buena ambientación navideña.

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