Activismo indígena en la red

No pasa siempre. De hecho, se sale un poco de la línea habitual… No sólo lo que hacen en ACIN, sino el premiar la labor.

Entre tanta corrección política se reconoce la tarea de difusión de un grupo indígena en el norte del Cauca en Colombia.

Con camaritas, YouTube, viejos ordenadores y mucha ilusión llevan su día a día a todo el planeta. Las desapariciones de compañeros, aunque sigan sin salir en la prensa, llegan a la sociedad.

¡Enhorabuena a Jorge Arias y Enrique Edgar Yatacué!

Gracias, Sindo, por el queo.

Pd.: Me encanta salir con Paula a grabar…

Premio Príncipe de Asturias para Martin Cooper, que no ha tocado un iPhone

Lo conocí con “El padre del móvil no ha tocado un iPhone”, pero me quedo con la sensación de que Martin Cooper no lo necesita tocar. En su caso, lo importante es lo que ha sido capaz de crear y lo que significa. Más que merecido el Príncipe de Asturias.

Martin Cooper, inventor del teléfono móvil from Rosa Jiménez Cano on Vimeo.

Oscar me regaló esta foto. ;)

martincooper

Enrique Meneses, protagonista por méritos propios en Huelva

Uno de los momentos más emotivos del Congreso fue durante la cena de entrega del Premio Andalucía de Periodismo a Enrique Meneses. Antonio Manfredi estuvo como sólo él sabe. Enrique pasó el testigo a David Beriaín.

Enrique Meneses recibe el premio y da el testigo a David Beriaín from Rosa Jiménez Cano on Vimeo.

Al día siguiente, como casi no le gusta hablar, Enrique dedicó unas palabras más a los asistentes.

Agradecimiento de Enrique Meneses from Rosa Jiménez Cano on Vimeo.

Un premio con un fin

Yoani Sánchez sigue cosechando los premios. Mientras la tierra de su país es cada vez más yerma, su creatividad es más fecunda.

Así celebra la concesión del premio, con una propuesta y un enfoque: crear una blogosfera en Cuba.

Hace años que di un portazo al mundo académico e intelectual, hastiada de ver -tan frecuentemente- la máscara colgada en los rostros de mis profesores y de mis condiscípulos. Hoy empieza mi viaje de retorno al recinto universitario, de la mano de la mención especial en los premios de periodismo María Moors Cabot que me ha otorgado la Universidad de Columbia. Un galardón que he obtenido -entre otras cosas- por negarme a asumir esa complicidad “cultivada”, que tanto me frustró descubrir en una parte de las letras cubanas.

Escapando de una erudición libresca -desapegada de la realidad- fui a parar al extremo contrario: el de los circuitos y el código binario. No obstante, hay caminos que nos llevan siempre al mismo lugar y pueden hacer que una filóloga renegada vuelva a abrazar los hábitos de la academia. Especialmente, si este regreso al mundo de las togas y los diplomas ocurre por haberme comportado como una persona libre en el ciberespacio.

Pienso usar  el prestigio y la protección que trae aparejado el Premio Cabot, para seguir haciendo crecer la blogósfera cubana. El alternativo intinerario que nos une cada semana ha llegado a un punto en que debe volverse una auténtica academia blogger. Como no pienso esperar a que esté permitido abrir una escuela de periodismo digital para realizar este proyecto, voy a comenzarlo incluso al margen de formalismos burocráticos y legales. La distinción que he recibido hoy puede contribuir a que nazca aquí un nuevo tipo de instrucción sin condicionantes ideológicos, sin aquellos feos disfraces que me hicieron alejarme -una vez- del mundo académico.