Información «Martini»: Donde estés y la hora que estés

Aurelio Medel me ha sorprendido con su artículo «La prensa y el ‘efecto Martini'». Quizá porque ya estaba aburrida con que sí el papel va a durar para siempre y con que si el papel ha muerto y no nos hemos enterado. Echaba en falta algo de sentido común.

Hoy estamos ante un ciudadano que quiere que el vermut sea Martini, que la banca se la haga su entidad de siempre y con todos los canales posibles, y que la información se la sirva su mismo periódico y en todos los soportes. Quiere que sus marcas le den acceso a lo que él necesite donde esté y a la hora que esté.

Noticias y medios

¿Son noticia los propios medios? ¿Y los periodistas? Depende de quién diga qué y sobre todo, del momento que atravesamos…

Ejemplos de artículos interesantes de este mismo domingo:

Prensa y democracia

El fin de la era de los periódicos implicaría así un cambio sustancial en el sistema político, en el carácter de la democracia como se ha entendido desde finales del siglo XIX. La democracia, afirma, depende de la cobertura independiente de noticias en todos los niveles de gobierno. «Donde la información es débil, la corrupción prevalece», anuncia Starr.

La publicidad, mantiene el profesor de Princeton, está ahora mucho más dispersa y no es capaz de ofrecer a los medios online dinero suficiente como para financiar niveles de periodismo como los alcanzados en el siglo XX. Por eso, afirma, están surgiendo organizaciones filantrópicas que intentan remediar el problema financiando reportajes de investigación. Por eso, algunos defienden el modelo del británico The Guardian, que depende de una fundación que gana dinero con otras empresas, con el que financia el periodismo de alto nivel y las pérdidas del diario.

Sol Gallego-Díaz, periodista que admiro y tuve la suerte de conocer en Buenos Aires, escribe hoy un interesante reportaje sobre el futuro de la prensa y su necesidad en democracia.

En lo que quizá no esté tan de acuerdo es en estas declaraciones:

Starr no ve señales de que eso sea así: los productos online están llenos de opinión, de informaciones planas, rebotadas de unas a otras, de mucho testimonio y poca investigación, y no son capaces de mantener el periodismo profesional a los niveles a los que ha llegado la prensa escrita, porque no generan el mismo volumen de recursos económicos, ni cumplen el papel de mediador exclusivo entre el mercado y el cliente que cumplían los diarios.

Derechos

Enric González lo borda para hablar de la libertad de prensa:

Cuando se está en precario conviene establecer prioridades. Y, francamente, las opiniones no son ahora mismo un bien escaso. Lo que está en peligro, lo que debemos defender, es la información. Es decir, los cimientos de la prensa. Los periódicos nacieron para difundir noticias portuarias, comerciales y sociales, no para la batalla ideológica: eso llegó después. Necesitamos saber lo que hace el Gobierno, y eso nunca lo dirá ningún Gobierno; necesitamos disponer de datos fehacientes sobre la banca, las empresas, la justicia, el sistema sanitario, sobre los delincuentes que nunca pagarán su crimen y sobre los otros delincuentes, los que sólo pueden usar la violencia. Necesitamos datos. Necesitamos periodismo.