F8 2016: Con la vista en 10 años, pero sin Instagram ni WhatsApp

Mañana comienza F8, la conferencia anual de Facebook #F8 #facebook #priime #priime_cobaltMark Zuckerberg se ha convertido en un buen presentador. Lo demostró en Barcelona y lo ha corroborado en F8. Él mismo dijo que le había costado mucho hacer el guion de la presentación. Lógico, se trataba de desvelar los planes de su universo para los próximos diez años. Es complejo encontrar a alguien con una visión tan a largo plazo. Máxime si se tiene en cuenta que en Silicon Valley se tiene la sensación de que seis meses son como dos años en cualquier otro lugar del mundo.

Facebook ha hecho guiños a las minorías. No solo con los ponentes, muchas mujeres y diversidad racial, sino también con los asistentes. Este año hubo muchísimos latinos, diría que incluso más que asiáticos, entre los participantes. Han sido dos días de encuentros, aprendizaje e inspiración. Resulta extraño ver cómo una base militar como Fort Mason se convierte en un centro futurista dónde se desvelan los planes de ła mayor red social del mundo. No se conforman. En sus planes está llevar conexión a más de 4.000 millones de personas que todavía no están dentro.

Sin embargo, hay dos productos, dos de las aplicaciones con más éxito en los últimos años, compradas a golpe de talonario, que no han aparecido, que no han tenido protagonismo. Instagram pasó a ser parte de Facebook por mil millones de dólares. WhatsApp, por 22.000. Ni rastro de ambas durante F8. Siguen en lo más alto de las tablas de descargas, pero no parecen clave para los próximos 10 años en Facebook. ¿Compra defensiva o pura casualidad?

Licenciarse jugando al fútbol

Nunca pensó en terminar en la jungla de Wall Street, con traje, corbata, carreras por las calles y un café humeante en la mano cada mañana. Hace siete años la vida de Álvaro Torrecilla (Madrid, 1989) dio un vuelco. Con su MBA en el bolsillo no tiene intención de volver a España. A diferencia de la mayoría de los han estudiado en EEUU no tiene deuda con la universidad, su habilidad con el balón le abrió las puertas a una beca como estudiante. Después trabajó en Naciones Unidas durante 18 meses. “Con 18 años comencé a verlo muy oscuro, me parecía imposible combinar el deporte y los estudios”, explica. Entró a formar parte de las categorías inferiores del Real Madrid con 11 años, era media punta. Ahora mata el gusanillo en el “Liberia”, un equipo de aficionados españoles que lleva 30 años en las ligas de barrio.

A través de un familiar supo de las becas deportivas y escribió a varias universidades. La Universidad de Misuri le aceptó, tres años después fichó por Iona en Nueva York, donde hizo el máster. “La vida de estudiante aquí está hecha para disfrutar, para vivirlo con intensidad, pero no habría podido permitírmelo, un año, con manutención y residencia sale por más de 50.000 euros,” explica.

Con la intención de que más jugadores repitan su experiencia se unió a Alberto Baratas (Madrid, 1990) con quien había jugado en las categorías inferiores. Tras estudiar Administración y Dirección de empresas en ICADE montó una empresa de márketing en Internet. “Supe que no tenía posibilidades como profesional, pero seguí como ojeador”, explica. Junto formaron MIC Athletics, dedicada a hacer de intermediaria entre centros de estudios y jugadores.

Las dos eurocopas y el mundial de Sudáfrica despertaron el interés inicial. El éxito de Guillermo León, de Delaware, al que en 2013 declararon ‘rookie’ (novato) del año, les ha abierto las puertas de más universidades. En general, buscan delanteros y porteros. “Es un fútbol más físico que el europeo, tienen corpulencia pero les falta técnica y movilidad. En España no solo encuentran creatividad, sino también buenos porteros, una demarcación que les cuesta formar. Siguen las Premier y la Liga, así que saben quiénes son De Gea, Valdés y Casillas”, subraya Baratas.

El paso a la MLS (el equivalente a Primera División) es lo más complicado. “Solo permiten cuatro extranjeros por equipo. Tienes que ser un megacrac para ser profesional”.
Continuar leyendo

Musée Mécanique, un homenaje a las máquinas recreativas

En la entrada tendría que poner insert coin a modo de lema. En una nave junto al Fisherman’s Wharf  de San Francisco se encuentra un nave con grandes tesoros, verdaderas reliquias funcionando como el primer día. El Musée Mécanique, de los pocos gratis en la ciudad, es una sorpresa que invita a volver a la infancia y jugar con la imaginación. También a la nostalgia, ¿por qué no?

Daniel G. Zelinsky está a los mandos de esta exhibición, pero no están ahí todas las piezas. Su padre, Edward comenzó la colección cuando tenía once años. Esta familia atesora este tipo de cacharros desde 1933. Les importa la colección más que el museo. Por el Steam Flyer, una moto a vapor, les ofrecieron 250.000 dólares.

En casa conservan las más delicadas. No quiero imaginar cómo serán porque hay algunas recreaciones de ejecuciones, con guillotina francesa y sin ella, que llaman la atención. También hay recreaciones de catástrofes naturales, de incendios y hasta protoporno. Lo más curioso fue un fumadero de opio. También me gustó la diligencia.

En 2002 abrió las puertas este museo artesano del Pier 45. El mérito no está solo en la colección. Sorprende tanto o más que todos los aparatos mostrados funcionen. Basta con llevar algunos dólares, cambiarlos en monedas de un cuarto y ponerse a probar. Hay desde pruebas de virilidad, máquinas de pinball, un futbolín, muñecas como la de Big que leen la buenaventura, simuladores de conducción, escopetas, bolos y los calambres provocados por el tío Fétido de la familia Addams.

Me quedo con este recuerdo del paseo.

Y con algunas imágenes.

Allí estaba uno de mis favoritos: Bust a Move, el rompecabezas burbujero de Bub y Bob.

Pd.: Lo descubrí gracias a Ángel Jiménez. La primera visita fue junto a él. La segunda, más reposada, la mañana antes de volver a casa.

En Twitter

No estaba previsto, pero surgió. Estaba en la presentación del TouchPad, en una especie de base militar al lado de los muelles. Lena me mandó un mensaje que era un regalo. Me invitaba a tomar un café en su oficina. Algo que puede sonar normal si no fuese porque… ¡era en Twitter! Fui andando, pensando, disfrutando.

No estaba Laura pero sí su compañero italiano, y Biz Stone y muchísima gente atendiendo a una conferencia en la zona de cantina-convivencia. Muchos ordenadores con manzanas, guiños al símbolo y vistas al downtown. También había sillas sin estrenar y la sensación de que el espacio, a pesar de ser ya varios pisos, era escaso para un servicio floreciente.

¿Cómo era Internet antes de Twitter?

Touchpad de HP

No llegará a España la tableta de HP. En Estados Unidos han subido las ventas, pero solo como artículo de colección. En febrero estuve en San Francisco para probar el aparato. Gracias a ello, aproveché para visitar Twitter y Facebook y conocer a Ana y Karelia. También para saber que dormía en la antigua fábrica de las conservas Del Monte (los de las piñas). Fue mi primera visita a California.

El fin casi sin nacer de este competidor es un paso más que confirma la supremacía de Apple en el mercado de las tabletas.

Argonaut Hotel en San Francisco

No era el hotel más céntrico, tampoco el más lujoso, pero sí uno de los más atractivos. El Argonaut Hotel, de precio algo elevado (me pagué la noche extra que pasé allí por 200 dólares), se encuentra justo en el borde del parque natural de los muelles de San Francisco.

No solo es tranquilo, con un servicio de los más acogedor, sino que además, cuenta con historia. El hotel antes fue una factoría, pero no una cualquiera. Era el lugar donde se procesaba y enlataban las conservas de “Del Monte”, sí, sí, los de las piñas y melocotones de Navidad.

Dan wifi gratis a los clientes (o los visitantes que se registren en la web del hotel, aunque no se queden a dormir ni hagan gasto), una copa de vino por las tardes (se llena el hall), y sonrisas junto con las respuestas a las dudas.

Chicas bloggers entre Google y Facebook

Tengo un montón de cosas que contaros de San Francisco. Irán llegando poco a poco. Primero tienen que salir los reportajes. He vuelto como si con 10 años visitara Disneylandia. De momento, vamos soltando pequeños apuntes.

La primera sorpresa ha sido Karelia Vázquez, una cubana que hizo el máster de EL PAíS y pasará un curso completo en Stanford. Su blog se llama, muy aguda, Vivo entre Google y Facebook. No es que se pase el tiempo ahí, no, no, no, es que físicamente, vive ahí.

Nos conocimos gracias a Ana Ormaechea, periodista también con beca allí, solo que durante seis meses. Tiene blog pero no he conseguir sacarme el carné de comentarista en el mismo.

Fue un placer cenar con ellas en Luna Park, en Mission (Dolores). Sitio recomendable.