Dilma Roussef, una presidenta ‘techie’

Su tarjeta de visita en la Campus Party de no pudo ser mejor. Tampoco había mejor aval que Marcelo Branco, el más conocido promotor del software libre en Brasil, como asesor.

Dilma Roussef, siempre cercana a Lula, se prestó para un tú a tú con bloggers, sin pactar preguntas, sin decir que no a nada, con total cercanía. Igualito que por aquí…

Dejó compromisos  e ideas que dicen mucho del futuro tecnológico de Brasil (una vez electa, confirma su visión):

“Estamos ante la nueva plaza de los ateniense. Con la red somos más inteligentes y democráticos. También más creativos”

“Los bloggers de Brasil cumplen un papel fundamental. Comparten información, dan opinión, critican y fomentan el debate”

“El acceso (a Internet) debe ser universal, desde los más pobres a las tribus”

Pd.: Aunque se escribe Dilma resulta imposible reconocer su nombre cuando se escucha. Suena algo así como “Yuuuma”.

Curiosidades en un híper

Es una costumbre, como otra cualquiera. Cuando voy por ahí me gusta curiosear en los hípermercados. Lo hice en Costa Rica con Cristian, y lo hago siempre que salgo de España.

En Brasil me llevé cachaça y havainas. Es lo de menos, lo divertido fue ver cómo es la compra habitual.

En ningún momento me dio sensación pobreza. En São Paulo la clase media abunda. El híper estaba al lado del hotel y era lo más parecido a nuestro Carrefour. Vendían, eso sí, muchos productos relacionados con la selección nacional de fútbol; camisetas, cuadernos, toallas…

Para desayunar no vi Cola cao, pero sí la versión más avanzada de Nesqik: el Nescau 2.0

En la zona de licores me quedé con la incógnita del licor de alcachofas. Continuar leyendo

De todo se vende

Nos dijeron que el sábado no había que perderse el mercado municipal y aledaños. No apto para gente que se agobia cuando ve gente, gente, y más gente. Muy divertido y curioso para los demás.

Además de los puestos al uso, en São Paulo se puede encontrar casi de todo sin ningún orden concreto.

Cartuchos para las viejas Nintendo.

Top manta algo más organizado.

Porno duro para todos los gustos al alcance de la mano. Continuar leyendo

Hotel Quality Congonhas: al menos eran simpáticos

Estaba infestado de campuseros, con nuestras mochilas y ordenadores en recepción, esperando que llegase la van. El horario, como imagináis, era orientativo.

Las habitaciones estaban bien, limpias, funcionales, cómodas. El baño, con ducha grande, secador. Las vistas de la habitación eran lo que se espera de un hotel junto al aeropuerto de Congonhas.

De ahí salen los vuelos al resto del país. La ciudad fue creciendo y las pistas dejaron de estar a las afueras de la ciudad. De hecho, en 2007, un avión se estrelló al aterrizar allí. Pasan muy cerquita de las casas. Algún día harán un monumento para las víctimas. Por ahora, se conforman con unos tablones de madera junto a la carretera en el que algunos ponen estrellitas y nombres de seres queridos. Por suerte el ruido de los aviones no se nota. Continuar leyendo

Capoeira improvisada

La capoeira se popularizó con un anuncio de Nokia, unos tíos con kimonos-pijama hacían acrobacias en la playa. La caopeira era el arte marcial practicado en los quilombos de Brasil. Los esclavos se defendían con estas técnicas aunque lo tapaban como un rito espiritual africano.

Quedan dos tipos como expresión cultural: La de repartir leña y la de bailar. En São Paulo, en plena plaza de São Bento, un grupo llamado Clarão da Lua practicaba la de bailar aunque parecía que repartían.

Algunas de los saltos acrobáticos son propios de atletas olímpicos.

Capoeira en São Paulo from Rosa Jiménez Cano on Vimeo.

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Iglesias tan vacías como aquí

Con tanto deportista predicador, canales en la tele, periódicos y demás. Me esperaba la catedral de São Paulo con mucho más feligrés.

Supongo que es lo lógico. No es que no sean creyentes, es que cada vez están más lejos del Vaticano, que no de Cristo.

Lo más repetido en la semana en Brasil es que allí “todo es religión”. El fútbol, la feijoada, la vitamina, el software libre…

iglesia from Rosa Jiménez Cano on Vimeo.

De disco en São Paulo

Se les metió en la cabeza que éramos marido y mujer y nada, no había manera. Los polis nos trataban como matrimonio, lo mismo en los bares. Nada más llegar al hotel, nos dieron habitación conjunta. “Que no, que no, que somos periodistas”.

Solventado esto, aprovechamos ratos libres para conocer la ciudad.

Vimos que junto al hotel teníamos una discoteca con una gran terraza. No nos animamos a ir hasta que nos devolvió para dormir un rumboso taxista. Su recomendación nos llevó a la puerta. Decía que Capital era conocido como un templo de la música electrónica la “quinta feira”.

De repente, me convertí en “VIP”, como el resto de las chicas. Así justificaron que mi compi pagase 15 reales por entrar y una copa que tenía que ser de vodka.

Nada más pasar la puerta, revisión de bolso y cacheo a ambos.

Como en cualquier parte, vas a pedir a la barra, ¡error! Allí se pide en una especie de ventanita. Compras las que quieras, te dan los tickets. Si eres clásico, los canjeas en barra. Si no, viene un camarero y toma la comanda.

Varios caipirinhas más tarde, al salir (menos mal que sólo estábamos a 50 metros del hotel), nos encontramos esta furgonetilla convertida en factoría de hot dogs o cachorro quente que dicen en Brasil. Curioso para terminar la noche.

Volver con Air China, de mal en peor

No sé si el Gobierno de Pekín me tendrá fichada después de esto, pero la vuelta a Madrid supera la ida a São Paulo.

Menos mal que iba con Alberto de rtve.es, porque si no habría sido peor. En la cola para facturar la gente se colaba con el pretexto de “ser familia”. Eso pensaba yo, que como se parecen son parientes.

Tuvimos inicialmente media hora de retras que después fue una hora y media.

Lo peor fue el momento “embarque”. Los chinos viajan con niños de unos cuatro meses. Supongo que para enseñárselos a la familia cuando van a Pekín. Cuando llamaron para subir a los buses que llevan al avión. Nada de “Business Class” o mujeres con niños. Fue del estilo “maricón el último”.

Cuando el avión iba a despegar, la gente pasaba de poner el asiento en posición vertical. Las azafatas se lo decían y al volverse, las burlaban. ¡De coña!

Quise hablar con una azafata y no hubo manera, no sólo no entendía inglés, sino que además me levantó la voz.

Por suerte, me tocó al compi español al ladito para poder dormir sin miedo a escupitajos.

Al llegar, casi peor. El avión hacía escala en Madrid y seguía para Pekín. Esperamos en las cintas y nada, que no salían las maletas. Después de media hora preguntamos y… ¡casi se estaban yendo!  Resulta que habían sacado sólo algunas de las que tenían que ser… Lamentable. Ya veía mi maleta en China y sin nadie con quien hablar.

En resumen: si no te importa que te traten mal, te ignoren, no te expliquen nada y además, te regañen, vuela con Air China.

¿Son los medios un bien público?

“Personalmente, me encantaría que Fox News dejase de aparecer en los resultados cuando hago una búsqueda. Creí que Google lo dejaría pasar, sin embargo, se han involucrado y es algo justo. El nuevo periodismo es un reto del siglo XXI”, insistía, “¿Cómo vamos a saber si los periodistas hacen bien su trabajo si no se les da sustento?”

Laurence Lessig en Campus Party Brasil