Veranísimo

Todo el mundo cierra el blog por vacaciones. Yo pretendo retomarlo.

En esta ausencia, injustificada, recuperé sensaciones infantiles sobre dos ruedas, di un par de saltos mortales, leí poquito, tuve han travesía del desierto papelero de tres semanas y viví cada instante.

Lo mejor está por llegar.

Tempelhof: despegando

¿Esto era Marbella?

Miarbeeeella, que diría Gil y Gil.

Lo pasamos pipa. Estuvimos de campeonato de Mario Kart (con un instructor de lujo), partidas alocadas de Super Marios Bros, tapas, paseos, playas y clubs donde hay gogós de jaula y señores tocando el saxo.

Creo que, si todo cuadra, en Septiembre repetiré. Sí me queda una duda: ¿qué hace la gente allí? La playa en Marbella es tirando a fea, la arena no mola. Creo que es algo así como el antiturismo natural: sales de una ciudad para irte a otra y en lugar de explorar la naturaleza (salvo en la sierra), van de casa en casa o de urbanización a resort todo el verano. ¿Me confundo?

Pd.: Me encanta viajar con Abel.