The Last Story y la apuesta de Hironobu Sakaguchi por las tabletas

Lo normal en este tipo de viajes es que el entrevistado siga el guion. La prensa va y viene a Londres en el día (a veces toca a París). Se intenta esquivar al traductor de español y se opta por el inglés-japonés para optimizar la media hora larga que te dan. Después vendrá otro con otro rato. Seguramente haga algunas preguntas iguales y al entrevistado le toca hacer como que todo le interesa.

Hironobu Sakaguchi daba sensación de poner poco entusiasmo pero de tener las cosas muy claras. Para empezar no vendió la moto: The Last Story es un gran juego, lo asegura, pero no se pone en plan pesado con «es lo mejor que hice nunca» ni nada por el estilo. Prefiere hablar de sus planes de futuro a explotar su próximo juego para Wii.

El creativo japonés, que vuelve a dirigir, y cuenta con la saga Final Fantasy como su mejor aval, trabaja en tres juegos para iOS, uno de ellos, de surf.

Me llamó la atención que apueste de manera tan firme por las tabletas. Sony esta semana se la juega. El miércoles sale a la venta en Estados Unidos y Europa, en diciembre salió en Japón, PS Vita. ¿Será la última consola portátil?

Los videojuegos de 2011

No lo veía como una amenaza. Entiendo que la diferencia clave está en que, aunque en los móviles y las tabletas se puede jugar, no son aparatos cuya finalidad principal es lúdica. En las consolas sí. Su núcleo, su fin, su motivo, es el videojuego. Que además vale para aprender, perfecto. Para mandar mensajes y compartir en redes sociales, mejor que mejor.

Sin embargo, a lo largo de 2011, especialmente iPod Touch e iPad ha comido terreno al videojuego en consolas. Nintendo 3DS está haciendo un gran final de año. PS Vita gusta en Japón pero hasta finales de febrero no sabemos qué acogida tendrá en España.

Nintendo Wii, algo vieja ya, XBOX 360 y, mi debilidad, PS3 gozan de excelente salud.

Entre los títulos de este 2011 me quedo con varios: Gears of War 3, Uncharted 3, Mario Kart 7, Zelda Skyward Sword y Skyrim (aunque confieso que me cuesta un poco más).