Información práctica: ¿dónde está el límite?

Hace unos años la polémica estaba centrada en el Anarchist’s Cookbook, un libro que enseñaba cosas tan normales y comunes como la forma de hacer un cóctel molotov. Al entrar en Wired, mi Biblia techie, me ha sorprendido encontrar, dentro del wiki how-to, un lugar dónde se da información práctica para hacer cosas por una misma, un artículo que enseña cómo traficar con cocaína.

¿Tan necesitados andan de visitas? ¿Es información práctica? ¿Se está, de alguna manera, desquitando Luca Rastello, proveedor, otrora de drogas, hoy de información, al compartir este método? ¿Entra ese tipo de información dentro de los límites que permite la revista?

Wired Store: para tocar, no para vender

Salí con cacharritos para pagar con el móvil que no funcionan en España, la boca abierta y ganas de tener algo parecido en España. La tienda Wired de Navidad, entre Broadway y la calle cuatro invita a pasar tiempo en los salones de la parte de arriba (con cervecillas y snacks de cortesía), jugar en el sótano o trastear en la planta principal.

Solo abre hasta un día después de Navidad, además, de miércoles a domingo. Aún así, si pasas por Nueva York merece la pena dedicar una horita a ver los últimos aparatos. Muchos de ellos también se venden pero ni siquiera vi donde estaba la caja ni a nadie salir de allí comprando. La marca de una revista también se refuerza así.

La gran transición en Wired UK

Hace poco salió la edición de Wired en Reino Unido. La revista mantiene algunos reportajes de la versión de Estados Unidos que completa con otros propios. Se armó cierto revuelo con su “rebooting  Britain”, donde se proponía un reinicio en la política, cultura, tecnología y educación de la sociedad británica.

En la web cuentan con algunos de los blogs clásicos localizados al gusto ‘brit’. Me quedo con “La gran transición”, una bitácora dedicada a los cambios que afectan a los medios de comunicación. Todo un reto.

Murdoch contra Google y Yahoo!

“La cuestión es, deberíamos permitir a Google que tome todo nuestro copyright [entendido como creaciones originales protegidas]… qué digo, tomar, que lo robe. No sólo ellos, también Yahoo!

“La gente está leyendo las noticias gratis y eso tiene que cambiar”.

Encontré estas declaraciones de Rupert Murdoch en Wired, donde además se plantean la duda de si los motores de búsqueda deberían pagar algo a los creadores de contenido.

El futuro es gratis

Ya lo sabíamos por Wired que el futuro era gratis, pero… ¡ahora lo dice Enric González!

Dejando Google como caso aparte, parece evidente que el universo digital, cuya vocación de gratuidad y low cost provoca urticarias en los empresarios tradicionales, ofrece inmensas posibilidades. La reconversión de la industria de la comunicación ha coincidido, como todas, con una época de crisis, lo que dificulta el tránsito de un modelo a otro. Habrá empresas que desaparecerán y otras, las que resistan, volverán a forrarse dentro de unos años, gracias a nuevas herramientas maravillosas.

Lo curioso es que sea el ramo más viejo de la comunicación, el del libro, el que esté abriendo nuevos caminos. Amazon ya tiene el Kindle, un soporte para la lectura digital (muchísimo más cómodo que la pantalla) que pesa 300 gramos y costaba hasta ahora unos 400 dólares. Este mes lanzará un nuevo modelo por menos de 380 dólares, con más autonomía que las actuales 30 horas. Sony prepara un aparato similar que costará menos de 300 dólares. Si el ritmo es similar al que siguió el teléfono móvil, dentro de nada el soporte de lectura será prácticamente gratuito y pagaremos poquísimo por los libros y nada por los periódicos. La publicidad se ocupará del resto.

El problema, como siempre, consistirá en escribir buenos libros y buenos periódicos. Un problema peliagudo, pero tan viejo como el alfabeto.