¿Qué contestará?

Me gusta que Zapatero conteste preguntas de la calle a través de YouTube. Obama lo hace desde que era candidato y lo repita periódicamente. Me resulta interesante, pero me surgen bastantes dudas.

En primer lugar: ¿Es solo un guiño? ¿Qué criterio se sigue para seleccionar las cuestiones? ¿Revisará las que no conteste pero queden pendientes? Esto último sería definitivo. Pocas veces se tiene una auditoria en tiempo real tan acertada.

Innovación, sí, pero permeabilidad, también.

El verdadero cambio estará cuando descubran YouTubeLive y nos frían con los mítines en directo…

Mirar para otro lado…

El director de EL PAíS, Javier Moreno, entrevista a Rodríguez Zapatero:

P. ¿Le parece razonable que una fiscal llegue a pedir tres años y seis meses de cárcel para dos periodistas de la cadena SER por publicar una información veraz de interés público?

R. Yo no juzgo nunca las actuaciones de los fiscales y menos de los jueces, pero si me pregunta la opinión por el proceso judicial en general y por esa sentencia, no me gusta nada, no la comparto en absoluto.

P. Le pregunto porque la fiscalía se rige por el principio de jerarquía y al frente de esa jerarquía está el fiscal general del Estado, nombrado por usted.

R. El fiscal general del Estado y la fiscalía con relación al Gobierno lo que hace es cumplir políticas, las políticas criminales, la orientación de las políticas criminales. Pero los fiscales actúan con su criterio y con su libertad y con su independencia. Esto es así. Nadie puede pensar que el Gobierno de España le dice al fiscal en uno u otro caso lo que tiene que hacer.

Fer Berlín, del que tomo el título del post, también lo vio y tiene claro que eso no son «políticas criminales».

Debates, fakes, mapas y ministras de igualdad

Mientras Rajoy se empeña en que once millones de españoles no saben leer, ha llegado la Ministra de Igualdad al periódico y nos ha dado una lección.

Lo habitual es que el invitado dicte y el redactor o la persona de prensa, teclee el texto. Bibiana Aído se ha sentado y ha escrito todas las respuestas, de manera extensa. Además, precisamente un día como el de hoy, se valora que mantenga el compromiso adquirido con los lectores de ELPAÍS.com.

No sé si Rajoy sabe leer, pero me consta que no comprueba sus fuentes. Esta tarde utilizó una prueba falsa en el Congreso. Resulta que la foto, oh, no, era un fake y estaba manipulada. Mala suerte, Mariano.

El mapa falso

El mapa falso

Ps.: No os perdais el post de Fernando Garea con la viñeta de Juan Fernando López Aguilar.

Sobre los cambios en el Gobierno de Zapatero

No termino de entender lo de Pepe Blanco, mejor dicho, no me gusta. Bien por Salgado. Todavía recuerdo cuando Mr. Solana le dijo que le recordaba a ella. (Aún no hice bien la digestión).

Lo de Ángeles González Sinde no sé por dónde cogerlo… Un gran giro el de Gabilondo. La llegada de Chaves a Madrid me ha recordado a Rober y las ganas que tenía de que el presidente de los «minolles» dejase Andalucía. No les irá mal un poco de aire fresco. De todos los nombramientos, el que más me alegra es el de Trinidad Jiménez, su sensibilidad le convierte en una gran Ministra de Sanidad y Políticas Sociales.

Adiós a Radio Complutense

Este evento/causa en Tuenti me trajo esta historieta a la cabeza.

Desde hace un tiempo me ronbada la idea de pasarme por la radio de la facultad para tratar de recuperar un corte. Es una tontería pero me hacía ilusión. Nunca me sentí a gusto en la mole gris. Para mi era el sitio del «no». A todo me decían que no, y terminé aburridita.

Estuve los tres primeros meses de la carrera en el periódico, pero me fui porque no se editaba más que dos veces al año, era una competición por ver quién era el más listillo y para ahorrarse las listas de espera de las salas de informática. Así que era algo cómo un cibercafé para altivos columnistas en ciernes.

La radio sólo la frecuentaba para esperar amigos en los sillones, cual consultorio médico. Corrían rumores, además, de que Ventín la politizaba y te tenía que hacer de Altavoz para hablar en ella. No me lo terminé de creer pero tampoco di el paso para ponerme a hacer prácticas en ella.

En la carrera tuve dos amigas más o menos cercanas. Iria y Ana. De Iria siempre me admiró su acento gallego y el cariño por su abuela. De Ana, sería muy cruel destacar su voz, en realidad, lo que más me gustaba era su novio y cuando se dejaron, me lo quedé. Era algo así como comprar un coche con el rodaje hecho. Ella misma me pasó el teléfono, pero dejó de hablarme. Y ahora, pues eso, ni novio, ni amiga, pero sigo tan contenta. ;) Eso sí, nadie me quita mi máster Madrileño/Bárbateño Bárbateño/Madrileño.

Un día fuimos a la lectura de El Quijote en el Círculo de Bellas Artes. Yo había estado ya con el insti, cuando la profesora de literatura, más conocida como «La Cordobesa», nos contó lo mucho que quiso a Alfonso Guerra tras encontrárnoslo allí.

El cometido de mis compañeras era conseguir declaraciones para su programa de radio. Alguna que otra consiguieron.

Zapatero por entonces era líder de la oposición. Fue al acto para leer un fragmento como tantos otros. Cuando se iba trataron de sacarle declaraciones. Pero llevaba prisa. Antes de que bajase por las escaleras en curva, les arrebaté la grabadora y me fui tras el futuro presi (por aquel entonces no dábamos un duro por él, pero…)

Iba junto a Jesús Caldera y dos guardaespaldas. Igual fue porque le veo parecido a mi padre, pero, solté arrimando la grabadora: «Jesús, es para la radio de la facultad, soy estudiante». Será que le hizo gracia eso de ser estudiante o caló hondo la carita de pena. Le dió en la espalda a Zapatero, y me contestó por qué había ido al acto, qué significaba para él esa obra y me confirmó que lo había leído (muchos, hablan de boquilla, mejor someterle al test, ¿no?). Devolví la grabadora a mis compañeras tan feliz. Ellas también, volvían a la radio con un gran testimonio.

Me entero de que han cerrado la radio de la facul y me quedo triste. Ya no podré conseguir aquel testimonio. Cerraron con malas formas y cambiando la cerradura. Una pena.

Lo de menos es mi corte. La pena es la oportunidad de hacer radio por parte de los estudiantes. Aunque siempre podrán montarse un podcast.